Juan del Val, sobre su infancia: «Me echaron del instituto, suspendía y no me acoplaba. Fui el único de mi familia que no fue universitario»
En apenas una década, Juan del Val ha pasado de ser un completo desconocido, al que pocos identificaban más allá de su relación con la presentadora Nuria Roca , a convertirse en uno de los novelistas más prolíficos de nuestro país.
Tras hacerse con el premio Primavera y ganar fama y respeto con sus colaboraciones en ' El Hormiguero ', donde también es guionista, la consecución del Premio Planeta 2025 con su novela 'Vera, una historia de amor' acabó por colocarle en lo más alto.Sin embargo, a pesar de que el escritor es ahora uno de los grandes superventas de nuestro país, ni sus padres ni él mismo imaginaban durante su infancia y adolescencia que acabaría por convertirse en uno de los personajes con más impacto de la televisión.
Antes de que sus crónicas taurinas le permitieran hacerse un hueco en el mundo de los medios, pasó por momentos muy duros durante sus primeros años de vida .Durante mucho tiempo, el madrileño tuvo que lidiar con «un fracaso escolar y académico estrepitoso en una familia en la que eso era enormemente importante».
Así lo reveló el pasado mes de noviembre en una entrevista con Pablo Motos en 'El Hormiguero' tras ganar el prestigioso galadón literario, a quien le contó que no fue un chaval «fácil en absoluto» a raíz de su mal rendimiento en el instituto.Sacaba muy malas notas y lo expulsaron del institutoJuan del Val se crio en los años 70 entre los barrios madrileños de Estrella, donde vivía, y Moratalaz, donde acudía al colegio.
La suya era «una familia humilde» a la que la Guerra Civil española sacudió, pues sus abuelos fueron «republicanos encarcelados».
Esto condicionó mucho la infancia tanto de su padre como de su madre, que «evolucionaron y llegaron a otro sitio a través de los estudios». «Era la manera en la que podían cambiar su posición», recordó ante el presentador de Requena.Para sus progenitores siempre fue muy importante el desempeño en el colegio, hasta el punto de que la formación académica se convirtió «en una obsesión» en su propia casa.
Ambos creían que los estudios «eran la única salvación», algo que hizo que Juan, al que nunca le fue bien en el colegio, se tornara en la 'oveja negra' de su entorno: «En mi familia, somos 11 primos hermanos por parte de mi madre y todo el mundo es ingeniero.
Yo fui el único que no fue universitario ».«En mi familia, somos 11 primos hermanos por parte de mi madre y todo el mundo es ingeniero.
Yo fui el único que no fue universitario»Al contrario que el resto de familiares, el novelista pasó sin pena ni gloria por el instituto y, tras años sin éxito para pasar de curso, acabó dejando los estudios siendo apenas un adolescente: «No aprobé casi ninguna desde 6º de EGB.
Acabé octavo bien, luego primero a regañadientes...
Y ya se acabó.
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