Calderón desde el cablebús
En algún momento, la turba decidió ir por Felipe Calderón .
La estatua del expresidente mexicano yacía tristemente en el suelo, abandonada allí desde hacía más de un año.
Un árbol la había derribado el verano anterior y nadie se había preocupado de levantarla.
Periodistas habían preguntado a la Secretaría de Cultura, pero la respuesta había sido que mejor la dejaban donde estaba, no fuera a ser que otro árbol la tumbase de nuevo.
Así que, cuando los enfadados manifestantes llegaron y vieron que no podían tirarla, decidieron decapitarla.
Agarraron la placa metálica que anunciaba su nombre en el pedestal y le zurraron con gusto en el cuello.
Concluido el trabajo, tomaron la cabeza metálica y la elevaron con fuerza, gritando consignas.
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