San Bartolomé, de sinagoga a parroquia construida a finales del siglo XVIII
Siempre se ha contado que en Sevilla, hubo tres sinagogas que se convirtieron en parroquias cuando se echó de la Península Ibérica a los judíos: Santa Cruz, Santa María la Blanca y San Bartolomé.
Cada templo ha tenido su historia porque apenas quedan restos de los templos judíos en las actuales iglesias.
Santa Cruz se derribó, se creó la que se llama plaza del mismo nombre con la Cruz de la Cerrajería y la parroquia se trasladó al espacio de la calle Mateos Gago.
Ha pasado la festividad de San Bartolomé y hay que detenerse en el templo que está en las 'profundidades' de la antigua judería sevillana.
Ya no tiene aspecto de sinagoga pero lo fue y el actual edificio se levantó sobre la misma.
La fábrica que se ve hoy en día entre las calles Virgen de la Alegría, San Clemente o Levíes es el resultado de una gran obra realizada a finales del siglo XVIII tras derribar el templo judío por su mal estado .
San Bartolomé es una de las parroquias de Sevilla con más encanto porque aparece de repente entre las callejuelas que la rodean y por guardar en su interior algunas curiosidades que hay que tener en cuenta.
Por ejemplo, cuando uno se acerca a la capilla de la Virgen de la Alegría , verá el antiguo altar de cultos que se montaba a la imagen ya que el primitivo retablo se puede ver ahora en Santa Genoveva y cobija a los titulares de la cofradía del Lunes Santo.
La corporación de gloria vendió hace varias décadas este altar a la hermandad del Tiro de Línea y ahora, se puede el de plata que muestra cómo hubo un pasado de esplendor en una cofradía que ya ha cumplido los tres siglos y medio de vida.
Justo al lado de la capilla, está la sacramental donde destaca en primer lugar, la reja renacentista del siglo XVI , y dentro, un grupo escultórico de la Piedad, obra de Luis Ortiz de Vargas entre 1641 y 1643.
Se trata de un espacio acogedor, alejado del mundanal ruido, donde se puede contemplar un interesante sagrario del siglo XVII y el singular retablo de madera oscura con imágenes de San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, San Ignacio de Loyola, y San Juan de la Cruz.
La capilla sacramental de San Bartolomé Raúl DobladoOtras dos tallas muy interesantes que hay en San Bartolomé son el Cristo de las Ánimas y la Virgen de la Salvación (más conocida como la Estrellita por el parecido con la dolorosa trianera).
El crucificado es una obra muy interesante del siglo XVII que pertenecía a la hermandad de las Ánimas del templo y ahora, lo cuida la comunidad parroquial junto con la corporación de la Alegría.
Sale en vía crucis en cuaresma y es uno de los rezos más sobrecogedores de este tiempo porque apenas hay público y cruza los callejones y las plazas del barrio.
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