El pueblo de Granada donde una enorme fractura de la Tierra se puede ver a simple vista
Granada tiembla casi continuamente.
No con la virulencia que se manifestó el pasado mes de agosto, con terremotos que alcanzaron los cinco grados de magnitud, pero tiene la particularidad de que allí, a muchos kilómetros bajo la superficie, se unen las placas tectónicas de África y Europa, y eso da lugar a continuas fricciones.
La gran mayoría imperceptibles, por suerte, porque de lo contrario sería un sinvivir.
Un movimiento tectónico de gran magnitud ocurrido en tiempos muy remotos produjo una gran fractura, un deslizamiento de la corteza terrestre, que provocó un accidente geológico bien visible: a pocos kilómetros del macizo de Sierra Nevada, con picos a más de tres mil metros de altitud, hay una depresión, un bloque hundido.
Se conoce como la depresión de Dúrcal-Padul, donde se formó un humedal que sigue a la vista y donde se han encontrado fósiles de la época del Pleistoceno que dejan claro que había mamuts en la zona.
De hecho, es muy recomendable ir allí y recorrer un sendero llamado Ruta del Mamut , asequible para todos los públicos.
Más abajo, en dirección a la costa, otros accidentes geológicos provocaron a su vez otras fallas, de manera que el Valle del Lecrín, y ahora sí que nos estamos acercando al meollo del artículo, es una sucesión de bloques levantados y hundidos.
Es un panorama de una belleza increíble, de vegetación exuberante y, si hay que decirlo todo, extraordinarias naranjas.El lugar está catalogado como Monumento Natural abcEn ese valle se encuentra la Falla de Nigüelas, catalogada como Monumento Natural con toda la razón del mundo, porque el primer vistazo ya revela que es algo fuera de lo común.
Mucho tiene que ver en eso su color claro, que se debe a que la montaña es de mármol.
La Falla de Nigüelas se puede visitar por varios motivos.
Los aficionados a la geología lo hacen para estudiar un fenómeno natural que, en este caso, es reciente.
Relativamente, claro, en cuestión de montañas un millón de año viene a ser poco tiempo.
El caso es que en la falla se pueden observar las estrías y las fisuras que provocó el roce entre los bloques.
También se puede ir por el simple hecho de dar un paseo por un lugar de innegable belleza, por lo general tranquilo y poco frecuentado, lo que permite experimentar esa sensación tan agradable de estar apartado del mundanal ruido.
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