Capital de la maleta
Madrid se nos ha llenado de maletas, alcalde.
Hay horas, y sitios, en que uno no sabe si está en una capital europea o en la cinta de recogida de equipajes de Barajas.
Obviamente, no me quejo de que venga gente.
Al contrario.
Madrid siempre tuvo vocación de enclave sin cerrojos.
Aquí uno llegaba de Cuenca, de Buenos Aires o de Lima y al tercer día ya era madrileño.
Lo de hoy ya es otra cosa.
La ciudad, a ratos, ya no parece llena de peatones sino de pasajeros.
Y ahí en medio, la maleta es el mueble del que no piensa quedarse.
Por eso tiene algo estupefaciente, eso de ver tantas maletas por ahí, al trote.
Una maleta contiene una vida provisional, con cuatro trapos y el propósito de irse pronto.
Lo inquietante empieza cuando esa provisionalidad se convierte en paisaje urbano.
Hay portales donde cada semana cambia el vecindario y calles donde vemos más huéspedes que habitantes.
Antes el barrio tenía rostros, y ahora tiene códigos de acceso.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.