La moda levanta el veto al pantalón pitillo
Todos los titulares de medios de comunicación de moda que desde el año pasado amenazan con el regreso del pantalón pitillo al armario masculino, fuerzan el diagnóstico. Lo que quieren decir es que vuelve a ser considerado moda. Durante la primera parte de la década de 2020, mientras las pasarelas ensanchaban las perneras hasta convertirlas casi en una cuestión arquitectónica, muchos hombres siguieron comprando vaqueros slim o directamente skinny. Perdieron prestigio entre diseñadores, editores y consumidores atentos; no desaparecieron de las oficinas, las bodas, los estadios ni las discotecas. Simplemente dejaron de aparecer en las imágenes con las que la moda se explica a sí misma.
Para entender por qué hablar de regreso resulta algo tramposo conviene recordar cómo llegó el pitillo hasta aquí. Hedi Slimane estrechó la silueta masculina a comienzos de los dos mil en Dior Homme y convirtió en deseable un cuerpo alargado, delgado y casi adolescente. Al principio, como ocurre con casi cualquier cambio serio de proporciones, costó imaginar a la mayoría de los hombres dentro de aquellos pantalones; hacia 2010, la ruptura ya se había convertido en uniforme. El elastano terminó de resolver lo que la anatomía podía objetar y creó una dependencia difícil de deshacer: hay hombres que ya no conciben un vaquero que no ceda al sentarse y otros que llevaron el estrechamiento hasta bajos tan ajustados que acarician la categoría de body paint . Lo que había empezado como una provocación terminó pareciendo la versión natural de un pantalón.
Ahora han vuelto al encuadre. Prada empezó a estrechar sus pantalones en enero de 2025 y Burberry presentó cortes angostos para la primavera de 2026. Este año Jonathan Anderson abrió su desfile masculino de invierno para Dior con camisas de lentejuelas, botas de serpiente y vaqueros ceñidos; Nicola Brognano dedicó su debut en 7 For All Mankind a jeans ajustados, con tachuelas o cremalleras (como si 2008 hubiera regresado de una noche especialmente larga), Demna llevó a Gucci pantalones bajos y pegados al cuerpo. En junio, Miuccia Prada y Raf Simons convirtieron esa inclinación en argumento: casi toda su colección masculina para la primavera de 2027 respondía a una figura estrecha, corta y controlada. Si tres son tendencia… hay suficientes coincidencias para reconocer una dirección en la pasarela. Otra cosa es confundirla con la dirección de la calle.
El interés comercial empieza a acompañarla, aunque los números requieren algo menos de entusiasmo que los titulares. El último informe de Lyst comunicó que la demanda dentro de su plataforma de pantalones y vaqueros masculinos slim y skinny había aumentado un 25% respecto al trimestre anterior. La cifra suma dos cortes distintos, mide actividad dentro de una plataforma y no equivale a un incremento del 25% en las ventas mundiales de pitillos. Sirve para detectar movimiento más que para imaginar a millones de hombres comprimiendo de forma efectiva sus pantorrillas.
Además, el pantalón ancho está lejos de desaparecer.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lavanguardia.com — el contenido pertenece a La Vanguardia.