Bruselas teme ataques híbridos de Rusia en el superciclo electoral europeo que se abre con España
Las grandes crisis son máquinas de fabricar eufemismos; afrontar la realidad requiere a veces una pizca de edulcorante.
El último hallazgo es el sintagma “amenaza híbrida”, la extensión de la invasión rusa en Ucrania al territorio europeo, que los alemanes han sentido en sus propias carnes en las últimas semanas en el aeropuerto de Leipzig, los polacos en su red ferroviaria, y los bálticos y varios socios del Este sufren cada poco.
Moscú está detrás de todos esos ataques, con la voluntad de trazar una línea difusa entre la guerra y la paz, y con la probabilidad, cada vez más elevada, de que en uno de esos episodios haya víctimas mortales y se enciendan todas las alarmas.
“Híbrido”, según la Real Academia, es algo que es producto “de elementos de distinta naturaleza”.
En este caso hay un mix de drones cruzando al espacio aéreo de la OTAN, de ciberataques a infraestructuras críticas, de intentos de asesinato, de sabotajes y de campañas de desinformación cada vez que hay un jaleo, como ocurrió con Ceuta.
Esa amenaza coincide con la antesala de una escalada rusa en Ucrania.
Y arrecia cada vez que se acercan citas electorales.
Esa es ahora la diana más peligrosa: Bruselas teme que el superciclo electoral que se avecina, con elecciones en una decena de países en el próximo curso político, multiplique esos ataques con el objetivo de desestabilizar a la Unión, de testar la capacidad de encaje de la OTAN, de tratar de deshacer los consensos sobre la ayuda a Ucrania y, en definitiva, de ponerlo todo patas arriba, una de las especialidades de la casa en la Rusia de Putin.
Seguir leyendo
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.