De la «inacción» al ‘Toledo Emerge’, fotografía de los tres años de Velázquez
«Ha llegado el momento de pasar página de la parálisis, el abandono y las promesas incumplidas».
Con esta declaración de intenciones, Carlos Velázquez se presentó en 2023 como la alternativa a doce años de gobiernos socialistas en Toledo.
Tres años después, el alcalde del PP sostiene que su Gobierno ha cumplido gran parte de su programa electoral.Pero entre el «cumplido» y el «en fase de cumplimiento» hay un territorio amplio.
Revisadas una a una las promesas que el entonces candidato popular puso sobre la mesa, el balance dibuja una legislatura con algunos avances especialmente visibles —la eliminación del bolseo, el impulso a la Empresa Municipal de la Vivienda, la canalización del arroyo de Azucaica, la regulación de la presión turística, el Plan de Vertidos Cero o la nueva Oficina Municipal de la Energía— y, al mismo tiempo, con proyectos que siguen en el cajón o dependen de otras administraciones.Es difícil poner una cifra al grado de cumplimiento.
Hay compromisos claramente ejecutados, otros en obras o en fase de proyecto, algunos que han fracasado pese a haberse intentado y una parte importante de las promesas formuladas como objetivos generales cuya valoración resulta necesariamente más subjetiva.Si hay un ámbito en el que el Gobierno de Velázquez puede presentar resultados tangibles es el Casco Histórico.
Una de las promesas más reconocible de la campaña electoral — acabar con el bolseo — se ha materializado con un nuevo sistema de recogida de residuos.
Y también se ha facilitado el acceso de los residentes mediante el pivote único y se ha recuperado la senda ecológica y espacios verdes.
En este caso, con programas europeos logrados en la anterior legislatura.
En la balanza de los logros se encuentra también la regulación de la saturación turística.
El Ayuntamiento ha limitado el número de personas por grupo, ha prohibido megáfonos y altavoces y ha implantado una tasa a los touroperadores que, según el balance municipal, ha generado cerca de tres millones de euros en el último año.El objetivo declarado de evitar que el Casco se convierta en un museo también ha empezado a medirse en términos demográficos: el alcalde presume de que hoy viven allí unos 250 vecinos más que hace tres años, cifra que le rebatió el PSOE, que le acusó de dar las cifras de todo el Distrito 1.Sin embargo, no todo son avances.
La prometida oficina municipal de patrimonio continúa pendiente, la homogeneización del mobiliario y la eliminación del cableado en fachadas no se han completado y la recuperación integral del Circo Romano sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC España.