Schönberg, el genio que encontró en Barcelona algo más que un clima benigno para su asma
Al padre de la música dodecafónica no le entusiasma particularmente el Berlín cabaretero que deja atrás cuando en 1931 decide instalarse una temporada en Barcelona.
No es que huya de la capital de la República de Weimar por el auge del nazismo (todavía no) ni que le hayan echado por judío (aún no) de su puesto de prestigioso profesor de la Academia Prusiana de las Artes, donde recibe a alumnos de composición de todo el mundo.
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