Frankenstein tras la IA
Mary Shelley subtituló su novela 'El moderno Prometeo' porque quería dejar claro que el peligro no estaba en el monstruo, sino en el hombre soberbio que violenta un límite sin saber lo que puede pasar a continuación.
Recuerden que Víctor Frankenstein no se propuso fabricar un demonio, sino una criatura que acabó saliendo de una manera distinta a la planeada.
Justo ese desajuste entre intención y resultado es lo que nos da miedo respecto al prodigioso desarrollo de la inteligencia artificial.
En los últimos días se nos presentan atropelladamente variantes diversas; Cuartango se preguntaba este viernes por la posibilidad de conciencia de la IA , uno de los expertos de Anthropic nos avisa de que la máquina puede acabar con todos nosotros en poco tiempo y Hernández de Cos nos sorprende desde Basilea aguando la fiesta al capitalismo, con una vertiente no prevista: la posibilidad de que estemos ante otra burbuja digital y la todopoderosa IA acabe siendo un negocio fallido por su incapacidad de retornar en beneficios toda la deuda que ha costado su desarrollo.
La Sala de Máquinas del director El canal de Whatsapp de Julián QuirósÚnete aquíConfieso que de momento me asombra más la IA con lo que hace bien que lo que me inquietan sus errores, mientras el relato entre paraíso inquietante, apocalipsis o salvación sea sólo material para volver a leer Frankenstein.
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