"Desplante" en Rabat: ningún cargo político marroquí asistió a la Fiesta Nacional de la embajada
La temperatura de la noche del 12 de octubre en Rabat rondó los 17 grados, cálida para los últimos restos del verano.
Y sin embargo, el ambiente en los jardines de la embajada española en Marruecos, donde se celebraba la Fiesta Nacional, era gélido : ningún miembro del gobierno marroquí ni autoridad política relevante asistió al evento, pese a que se habían cursado las invitaciones correspondientes y se esperaba su presencia .
La ausencia de ministros de renombre (o de cualquier tipo de funcionario político) en la recepción organizada por la legación española en Marruecos refleja las difíciles tensiones entre ambos países.
El evento, la noche del 12, se producía apenas unas horas antes de la visita de los Reyes Felipe VI y Letizia a las ciudades de Ceuta y Melilla, leída como una "provocación" y un "intento de dañar aún más las relaciones" por la prensa oficialista marroquí.
La lectura oficial del Palacio de Mohamed VI ha sido, sin embargo, algo más comedida: la ausencia de figuras políticas en la recepción de la embajada española en Rabat tenía su contraparte con la asistencia de la representante marroquí en Madrid, Karima Benyaich, a la recepción de los Reyes por la Fiesta Nacional en el Palacio Real español.
Felipe VI honra a los muertos de la tragedia de Ceuta a los que Marruecos da la espalda Ignacio Cembrero Al acudir al cementerio musulmán de Sidi Embarek los reyes ponen en evidencia a las máxima autoridades marroquíes que no solo no han dado el pésame a las familias sino que no permiten enterrar en su tierra a los jóvenes ahogados Una de cal y otra de arena que apuntan a un cierto intento desde Rabat de pasar página de la crisis desatada por el asalto masivo a Ceuta, pero no sin demostrar de alguna manera su descontento con la visita de los Reyes.
La reacción actual está también lejos de la respuesta del Palacio Real en 2007 a la visita de Juan Carlos I a las ciudades autónomas, que tachó de "paso contraproducente" y "nostálgico de una era sombría y decididamente superada", y que conllevó la retirada del embajador del país árabe de Madrid durante meses.
Esta vez, la embajadora se ha mantenido en su puesto, pero Rabat ha elegido un " desplante " a la embajada española, según lo catalogan a El Confidencial personas presentes en el evento, que aseguran que la presencia de ministros marroquíes era algo "habitual" en años anteriores.
El embajador no habló También fue poco habitual el hecho de que el embajador español en Marruecos eligiera no pronunciar ningún discurso , según recoge el medio marroquí Le360, cercano a Palacio.
Se contentó con proyectar un vídeo que repasaba los hitos de la buena relación entre ambos países.
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