¿Puede permitirse la Universidad de Sevilla la censura?: anatomía de una cancelación
La decisión de la Universidad de Sevilla de cancelar el acto de presentación de la asociación "Feministas frente al Fascismo", inicialmente previsto en sus instalaciones, ha abierto un profundo e incómodo debate sobre la Universidad como institución, como faro del pensamiento y como ente participativo en la sociedad.
La guardiana de las esencias del conocimiento y encargada de su instrucción y transmisión a las generaciones más jóvenes para formar ciudadanos 'a la griega' que vayan fomentando el crecimiento de nuestras sociedades ha quedado en evidencia después de no autorizar, calificándolo de "soflama política", la presentación de un colectivo compuesto por mujeres que proceden de diferentes ámbitos, también del universitario, para afrontar uno de los retos de la década: el auge del fascismo.
Tras desautorizar el evento un día antes de su celebración finalmente tuvo que ser reubicado de urgencia en la sede de Comisiones Obreras de Sevilla.
Unas semanas después reflexionamos junto a Francisco Medina, catedrático y ex decano de psicología, María José Jiménez Flor, periodista y experta en estudios de género -perteneciente al colectivo 'Feministas frente al Fascismo'- y con Mar González, profesora de psicología de la Universidad de Sevilla, también forma parte del colectivo censurado.
La petición inicial para hacer uso de espacios de la universidad se tramitó siguiendo los cauces burocráticos establecidos, impulsados, además, por profesoras que también forman parte de la asociación.
Tras una suerte de peregrinaje, pues primero se les concedió el Pabellón de Uruguay y posteriormente se les denegó bajo el pretexto de incidencias técnicas, se les redirigió al Pabellón de Brasil.
Sin embargo aún quedaría el último revés, cuando a apenas veinticuatro horas de la cita la US vuelve a notificar que, a través de una llamada, que finalmente no se puede celebrar el acto.
La excusa de la Universidad, que se trataba de un acto de "soflama política"; la que se ofreció a los medios de comunciación, que la Universidad no autoriza actos de carácter político, pero: ¿Dónde deja eso a la Universidad? Para Medina, que la Universidad utilice el pretexto de que no autoriza actos políticos inicia un camino, "una deriva", en sus palabras, hacia el "relativismo social y político, donde cualquier opinión o bulo pasa a valer lo mismo que la evidencia científica y el rigor histórico, con tal de eludir la confrontación de ideas".
Sin embargo, apunta el catedrático, hay cantidad de temas "polémicos" que día a día se 'debaten' en las universidades: "En derecho puede haber muchas actividades polémicas, en Farmacia con el control de las farmacéuticas, o las personas en contra de las vacunas...
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