Europa se queda sin fuelle frente a China en la carrera de fondo industrial
Durante décadas, Europa le enseñó al mundo a fabricar coches, pero por sus carreteras circulan cada vez más modelos chinos, lo que plantea una pregunta incómoda. ¿Ha cedido una de sus industrias emblemáticas al gigante asiático? Si la primera generación de automóviles utilizaba el precio como argumento, hoy la realidad es bien distinta.
China ya no es sinónimo de mano de obra barata y producción de bajo coste, sino que destaca por escala, capacidad de innovar y dominio de toda la cadena de valor, fruto de una estrategia industrial a largo plazo.
Europa, mientras, fio su futuro al conocimiento acumulado en motores de combustión, sin anticipar hasta qué punto la transformación tecnológica marcada por la electrificación cambiaría las reglas del juego y le situaría en un escenario en el que ya no puede dar por garantizado el liderazgo.
La batalla por el automóvil es el reflejo de un problema de mayor calado: el desplazamiento del centro de gravedad industrial desde Europa hacia Pekín.En 2025, la segunda economía del mundo inundó el mercado europeo con 1.105.806 vehículos nuevos, por un valor de 15.100 millones de euros, mientras que la UE solo exportó allí 161.514 unidades, por un valor de 8.500 millones.
Es decir, por cada coche que la UE mandó a China, ellos enviaron casi siete a Europa , según la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA).
Entre enero y agosto de este año, las matriculaciones de los grupos chinos en territorio europeo se dispararon un 68%, doce veces más que el conjunto del mercado.
En ese periodo, se vendieron 9,2 millones de coches en el Viejo Continente, un 5,8% más interanual, y de las 500.000 matriculaciones adicionales que provocaron ese repunte, 419.000 correspondieron a grupos chinos, aportando el 84% del crecimiento total.
Sin su impulso, el mercado europeo apenas se habría expandido un 1%.Para Xavier Ferré, socio responsable del sector Automoción y Transporte de EY España, «la principal ventaja competitiva de China no se limita tan solo al precio de venta de los vehículos, que de por sí ya es importante, sino que ha desarrollado un ecosistema industrial integral y propio del vehículo eléctrico que incluye batería, electrónica, software, fabricación, proveedores, infraestructura de recarga y, quizás lo más ventajoso, una producción a una escala enorme».
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