Los cadáveres cruzados de Puigdemont y Maricarmen
Maricarmen murió antes de regresar a su casa y Puigdemont murió cuando invistió a Sánchez para resolver su problema personal.
Por Maricarmen se han convocado unas elecciones y por Puigdemont se ha aprobado una ley de amnistía.
Si hubiéramos esperado un poco más, ninguna de las dos cosas habrían hecho falta.
Por mi empeño en no llevar agenda, algunas mañanas me doy cuenta de que tengo dos almuerzos.
La primera tentación es enseguida llamar y anular el de menor compromiso.
Pero no hay que precipitarse.
Hay que dejar trabajar a Dios y muchas veces al cabo de unos minutos cae una anulación del otro.Maricarmen ha vivido toda su vida, a 500 euros, en uno de los barrios más lujosos de Madrid, y ahora resulta que es una víctima.
Puigdemont declaró la independencia sabiendo que no la iba a implementar, huyó como un cobarde, dejó tirados a los suyos y ahora resulta que es un mártir.
Maricarmen fue siempre desagradable con sus vecinos tal como Puigdemont lo ha sido con sus socios; y Esquerra y Junqueras odian y desprecian mucho más al payés errante que a Feijóo o Abascal, aunque a Alberto y a Santi les cueste creerlo.
La propaganda sobre Maricarmen nunca ha tenido por objetivo protegerla, y la izquierda lamentó el acuerdo con Urbagestión porque deshilachaba al espantapájaros.
Lamentan igualmente que se les haya muerto tan temprano, porque tres o cuatro días antes de las elecciones habrían podido tomar impulso con el impacto fúnebre.
Del mismo modo, la poca aura mítica que le queda a Puigdemont se desvanecerá con su llegada a Gerona, y sus partidarios habrían preferido que envejeciera en Waterloo para continuar exprimiendo el mito del 'president a l'exili'.
Tal como al final la solución de Maricarmen llegó de Urbagestión y no de los ridículos decretos de la vivienda del Gobierno, Puigdemont podrá regresar no por haber ganado la independencia sino porque España en su magnanimidad lo ha perdonado.
Y el regreso institucional que pretende se lo va a organizar Salvador Illa, el presidente real de la Generalitat, el único legítimo y democrático.Con la colaboración de la izquierda catalana –desde el PSC a ERC, pasando por Comunes– Sánchez mató a Puigdemont reduciéndolo a una triste parodia de sí mismo; y con la colaboración del PP y Vox, Puigdemont ha matado a Sánchez tumbando las votaciones en el Congreso.
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