Guapa para Dios
Un domingo de julio paseando por la Alhambra, achicharrada por una desafortunada mezcla de un nuevo fuego interno (hormonal), una resaca de boda y una ola de calor, pregunté muy en serio cuántos grados menos haría allí en los siglos XIII, XIV, XV.
El edificio, prodigio de arquitectura termodinámica por su orientación, con sus patios, fuentes, recorridos de agua, vegetación y ventilación cruzada, estaba destinado a hacer la vida más fresca, sí.
Pero ¿cuánto?, quería gritar yo.
Hablemos en grados.
Aquí han habitado muchas mujeres cerca de los 50.
Sé lo que sufrían. ¿Cuánto enfría una fuente?, ¿cuántos grados hacía? Seguir leyendo
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.