Marruecos vota entre la desafección juvenil y la sombra de Ceuta
Este miércoles, Marruecos vota en unas elecciones en las que la crisis de Ceuta resuena en la campaña electoral y donde, sobre todo, preocupa la baja participación que se espera.En Marruecos no hay encuestas .
Esto explica por qué existe tanta incertidumbre sobre el resultado y por qué buena parte de los comentarios políticos se centran en nombres como Fouzi Lekjaa, líder del Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM), ministro delegado encargado del Presupuesto y presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, o en el comportamiento de los grandes partidos, más que en porcentajes de intención de voto.Los tres partidos que formaron la coalición de gobierno tras las últimas elecciones y que podrían repetir son la Agrupación Nacional de Independientes (RNI), el Partido de la Autenticidad y la Modernidad (PAM) e Istiqlal.Habrá que ver qué ocurre con el partido islamista PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo), liderado por el exjefe de Gobierno Abdelilah Benkirane, que concurre a las elecciones con el objetivo de recuperar apoyos tras las drásticas pérdidas sufridas en 2021.Los únicos datos con los que se cuenta son los relativos a la inscripción electoral: solo 15 millones de personas están registradas para votar en un país en el que se estima que más de 28 millones de ciudadanos tienen más de 18 años, la edad legal para ejercer el derecho al voto.
Si bien los jóvenes de entre 18 y 24 años representan aproximadamente el 12% de la población, solo constituyen alrededor del 3% de los votantes registrados, según las cifras oficiales.«Para participar hay que estar inscrito y la mayor parte del censo electoral tiene más de 35 años.
Eso muestra la gran desafección de la juventud marroquí y el cuestionamiento que hace del modelo de desarrollo del país», explica el profesor Miguel Hernando de Larramendi.El desempleo juvenil, la falta de oportunidades y el deseo de emigrar están en el centro del debate.
Basta recordar las manifestaciones de hace justo un año, cuando miles de jóvenes se congregaron en las calles de todo el país bajo un mismo lema: «Queremos hospitales y no Mundiales».Una situación que sacudió Marruecos y que ayuda a entender lo sucedido recientemente en Ceuta.
La llegada de más de 72.000 personas, muchas de ellas menores, pero sobre todo jóvenes, puso en evidencia que la juventud marroquí estaba, y sigue estando, profundamente descontenta con la situación económica del país.«El intento de salto masivo hacia Ceuta fue una nueva forma de protesta social en la que muchos ciudadanos demostraron su desvinculación física de la política marroquí», declaró a Reuters Mohamed Masbah, director del Instituto Marroquí de Análisis Político.Desempleo juvenil, el gran retoMarruecos se enfrenta a un grave problema de desempleo juvenil.
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