Marc Márquez siembra el pánico en los rivales y se pone líder del Mundial en una histórica exhibición de los pilotos españoles
No es fácil sentir el aliento de Marc Márquez en el cogote.
El sábado, Bezzecchi, que salía desde la pole en la carrera esprint, apenas aguantó un par de curvas hasta verse rebasado por el piloto español.
Este domingo, no hizo ni falta adelantamiento alguno.El italiano, de nuevo en la primera plaza de la parrilla, salió dispuesto a no dejarse sorprender otra vez.
Acelerado, quiso alejarse de Marc sin medir los riesgos.
Abrió gas a fondo y vio como su Aprilia ponía metros de por medio respecto a la Ducati del español.
Excitado, abrió más gas.
Y esa fue su perdición.No había completado la primera vuelta cuando entro excesivamente rápido en una curva de derechas.
Tumbó la moto para ejecutar la trazada, pero el tren delantero dijo «no».
La máquina cayó, y con ella su jinete.
Bezzecchi, desolado sobre la arena, se despidió de la carrera y de las opciones que tenía este fin de semana de auparse al liderato de la clasificación.Despejado el camino, Márquez, un veterano de guerra, lejos de emocionarse, siguió a lo suyo.
Comandó la prueba a su ritmo, perseguido por el tercer piloto en discordia en la lucha por el título mundial, su compatriota Jorge Martín.Martín, que aterrizó en San Marino como líder del campeonato, sí tomó la decisión de jugársela.
También siente el aliento en el cogote de Márquez, así que no quería perder más puntos de ventaja y en cuanto pudo le adelantó.
E incluso, durante varias vueltas, dio la sensación de que podía escaparse hacia la victoria en el circuito de Misano.
No lo logró.Marc esperó seis vueltas cocinando a fuego lento la jugada maestra.
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