El tiranosaurio rex era de sangre caliente y tenía la misma temperatura que los humanos
Es el final de un largo y acalorado debate .
Uno que afecta a las que sin duda son las criaturas más formidables que jamás hayan pisado la Tierra: los dinosaurios.
La cuestión es peliaguda y se centra en una duda que, aunque parezca trivial, resulta de la máxima importancia: ¿tenían los dinosaurios la sangre caliente, como nosotros, los mamíferos, o fría, como los actuales reptiles? Porque no es en absoluto lo mismo.Tener la sangre caliente (endotermia) significa que un animal es capaz de generar y retener su propio calor interno, es decir, mantener una temperatura corporal constante independientemente del clima exterior.
Lo cual exige un metabolismo rápido y permite sostener una gran actividad física.
Por el contrario, tener la sangre fría (ectotermia) implica depender del sol y del entorno para calentarse, lo que impone largos periodos de letargo y movimientos más lentos.
Es un detalle fisiológico que lo cambia todo: define las formas de vida, las estrategias de caza y la posición real de cualquier criatura en la pirámide ecológica.Pues bien, en el caso de los dinosaurios la discusión se centró desde el principio en uno de los mayores depredadores del Cretácico, el Tyrannosaurus rex . ¿Era un cazador incansable y veloz, como un león o un tigre, o un depredador letárgico que necesitaba tumbarse durante horas al sol antes de poder salir a comer, como un cocodrilo?Ahora, y gracias a un nuevo estudio sobre la temperatura corporal del T. rex, llevado a cabo por Randon Flores y Robert Eagle, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), y recién publicado en 'Science Advances', se ha demostrado por fin, sin lugar a dudas, que por lo menos algunos dinosaurios, y desde luego el T.rex, eran de sangre caliente.El metabolismo de un reyHasta hace muy poco, los científicos se veían obligados a deducir la fisiología de los dinosaurios a través de pistas indirectas.
Ya en los años 70 y 80, paleontólogos como Robert Bakker apuntaban a la endotermia apoyándose en la estructura de sus huesos fosilizados (llenos de canales de irrigación sanguínea característicos de un crecimiento rápido) y en la bajísima proporción de carnívoros frente a herbívoros en el registro fósil, típica de depredadores que necesitan ingerir inmensas cantidades de alimento.
El posterior descubrimiento en China de dinosaurios terópodos cubiertos de plumas reforzó la idea de que estas bestias necesitaban aislamiento térmico para retener el calor.
Sin embargo, faltaba la prueba definitiva: una medida térmica directa y real.
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