'La verdad sobre el caso Savolta', la Barcelona de Eduardo Mendoza que sigue vigente
Estamos en 1917: Javier Miranda llega a Barcelona en busca de trabajo.
Viene de Valladolid y trae consigo esa mezcla de temor y de esperanza de quien se incorpora a una ciudad que no conoce y sospecha que, para sobrevivir , tendrá que aprender las reglas muy deprisa.
Barcelona es una ciudad grande, casi nueve veces Valladolid: industrial, ruidosa, frenética.
Llena de fábricas y humo.
Y gente.
Hay decenas de miles de personas que llegan de fuera, y otros tantos que llevan toda una vida tratando de que esos que vienen no les quiten lo poco o mucho que tienen.Cuando Eduardo Mendoza publicó 'La verdad sobre el caso Savolta', en 1975, tenía treinta y dos años.
Vivía en Nueva York y trabajaba como traductor en Naciones Unidas.
El manuscrito había circulado con un título diferente: Los soldados de Cataluña.
La censura intervino y el título cambió.
Finalmente lo publicó Seix Barral, por recomendación de Pere Gimferrer.
Franco murió unos meses después y, al año siguiente, el libro recibió el Premio de la Crítica.
Por encima de la trama novelesca (asesinatos, conspiraciones, documentos, declaraciones, titulares de periódicos…), resulta inevitable leer 'La verdad sobre el caso Savolta' como una pequeña historia de Barcelona .
De aquella ciudad donde la riqueza llegaba con la industria, gracias a la neutralidad española en la Primera Guerra Mundial .
Quizás frente a esta otra de hoy donde el dinero se mueve con el turismo, la tecnología, las inversiones o la especulación inmobiliaria.
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