El canciller Friedrich Merz descarta retirarse tras el desastre electoral de la CDU y promete seguir adelante con las reformas
Presenta sus planes sociales y económicos como parte de la respuesta política al avance de los extremos, que constituirían un instrumento contra "el veneno autoritario"
El canciller alemán, Friedrich Merz , calificó este domingo de "desastre" el resultado de la CDU en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde su partido queda, según las primeras proyecciones, en el filo del 5% y podría incluso desaparecer del Parlamento regional. En Berlín, los democristianos tampoco han conseguido retener la primera posición y quedan claramente por detrás de Die Linke. Pese al doble revés, Merz dejó claro que no contempla consecuencias personales para él y que piensa seguir adelante tanto al frente de la Unión Cristianodemócrata como de la Cancillería.
"No podemos maquillar el resultado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. Es un desastre", afirmó. Merz atribuyó allí el hundimiento de la CDU a una campaña polarizada hasta el extremo entre el SPD y Alternativa para Alemania (AfD), una pugna que, según explicó, terminó "triturando" a su partido. En Berlín defendió, en cambio, el trabajo de Stefan Evers, que asumió la candidatura en una situación especialmente difícil y con muy poco tiempo para reconstruir una campaña dañada por la retirada de Kai Wegner.
El canciller reconoció también que los candidatos regionales habían tenido que competir "sin viento de cola desde Berlín", una admisión de que la debilidad del Gobierno federal y de la propia CDU a escala nacional ha pesado sobre las campañas. Pero rechazó limitar la explicación de los resultados a los dos estados federados. Alemania, sostuvo, atraviesa un momento de transformación económica profunda, con un Estado que se ha vuelto "demasiado complicado", una sociedad cada vez más áspera y dividida y una confianza decreciente en las instituciones, que, a su juicio, los partidos radicales de izquierda y derecha contribuyen a erosionar.
Merz utilizó ese diagnóstico para defender precisamente el rumbo que más contestación le ha generado durante los últimos meses: las reformas económicas y sociales de su Gobierno . El canciller admitió que serán difíciles, que supondrán cargas y nuevas incertidumbres para muchos ciudadanos y que algunas tardarán en producir resultados. "No todo encontrará rápidamente aplauso", reconoció. Pero precisamente por eso, añadió, Alemania no puede seguir aplazándolas. "Las reformas tienen que llegar" .
Su objetivo, aseguró, es que Alemania vuelva a confiar en su propia capacidad y recupere la promesa de progreso y prosperidad, especialmente para las generaciones más jóvenes. Y asumió personalmente el coste político de ese camino: "Asumimos esta responsabilidad. Yo asumo esta responsabilidad, porque quiero hacer avanzar nuestro país" .
Merz fue todavía más lejos al presentar las reformas como parte de la respuesta política al avance de los extremos. A su juicio, su éxito no sólo permitiría mejorar la convivencia y recuperar la confianza en Alemania , sino que constituiría un instrumento contra "el veneno autoritario" y la creciente fascinación por soluciones autoritarias.
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