De la Espriella quiere reconvertir barcos de la Armada colombiana en prisiones para aislar narcos peligrosos en alta mar
La utilización de grandes buques como prisiones se remonta al siglo XIX, cuando tanto España como Inglaterra utilizaron embarcaciones para el cautiverio de prisioneros de guerra.
Sucedió lo mismo en los años 30, durante la guerra civil española, con el barco Uruguay anclado en Barcelona y en la dictadura chilena, ya en los 70, con el buque escuela Esmeralda en el puerto de Valparaíso.Ahora la modalidad regresa a América Latina, bajo el impulso del Escudo de las Américas que Donald Trump propone como estrategia de seguridad regional y que tiene su epicentro en Colombia.El presidente Abelardo de la Espriella ha propuesto, la semana pasada, utilizar buques oficiales como cárceles transitorias de máxima seguridad en altamar, con el objetivo de aislar a 40 internos de alta peligrosidad y dificultar que sigan ordenando extorsiones, homicidios y operaciones de narcotráfico desde las prisiones convencionales.El presidente tiene, entre sus programas de gobierno, construir grandes cárceles, similares a las ya realizadas por Nayib Bukele en El Salvador.
Como medida transitoria, el presidente colombiano impulsa llevar a los reos más peligrosos al mar.«Las cárceles no pueden seguir funcionando como universidades del crimen.
En mi gobierno se transformarán en espacios de disciplina y productividad...
El que quiera comer, tendrá que trabajar, llevaremos a los criminales más peligrosas al medio del mar, para que ya no puedan seguir delinquiendo», señaló De la Espriella.El objetivo es dificultar que los narcos sigan ordenando extorsiones, homicidios y operaciones de narcotráfico desde las prisiones convencionalesCamarotes-celdaSegún ha mencionado la prensa colombiana, en los buques-cárceles los camarotes quedarían convertidos en celdas de aproximadamente cuatro por cuatro metros, con una litera y sin televisión, radio ni equipos de comunicación.
Un aislamiento total con la idea de que los prisioneros no logren operar sus estructuras criminales en el exterior.En junio pasado, la Defensoría del Pueblo de Colombia detalló las condiciones de los reclusos en las cárceles del país, informando que se registra una sobrepoblación en los centros penitenciarios que asciende al 28,6%.
De acuerdo con las cifras reportadas hay un total aproximado de 104.395 internos frente a una capacidad instalada de 81.139 cupos.«La situación se torna crítica en los centros de detención transitoria donde el hacinamiento promedio alcanza el 127%, registrándose picos regionales superiores al 500%», añadió el reporte de la Defensoría.El plan de De la Espriella ganó fuerza en el consejo de seguridad del domingo 23 de agosto en Barranquilla.
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