Tu hijo se va a estudiar fuera ¿Cómo acompañarle sin estar encima?
«¿Has llegado bien? ¿Has comido? ¿Qué tal la habitación? ¿Ya conoces a alguien? ¿Y las clases?».
Para muchos padres, el comienzo de la universidad de un hijo llega acompañado de una nueva rutina: mirar el móvil con más frecuencia, esperar sus mensajes y contener las ganas de preguntar constantemente cómo está.
Sobre todo cuando, además de empezar una carrera, el joven se ha marchado a estudiar a otra ciudad y está viviendo por primera vez lejos de casa.
Es un momento importante para toda la familia.
Para el estudiante supone enfrentarse a una ciudad nueva, nuevas responsabilidades y una forma diferente de estudiar, pero también empezar a tomar decisiones por sí mismo.
Y para los padres implica aprender a acompañar sin convertir ese acompañamiento en una supervisión permanente.«La clave está en cambiar el papel de los padres», explica Javier Muñoz, director de Operaciones de Livensa Living.
Hasta ese momento, señala, probablemente han estado muy presentes en muchas decisiones del día a día, mientras que la universidad «es también una oportunidad para que el joven empiece a asumir responsabilidades ».
Una de las primeras dificultades para las familias es encontrar el equilibrio entre mantenerse disponibles y dejar espacio al estudiante.
Muñoz considera que acompañar no significa resolver todos los problemas, sino «estar disponibles cuando lo necesite y confiar progresivamente en su capacidad para gestionar esta nueva etapa».Por eso, durante estas primeras semanas puede ser positivo mantener el contacto, pero evitando que cada llamada se convierta en un interrogatorio .
Una llamada o un mensaje para saber cómo está puede resultar especialmente importante al principio, pero el joven también necesita tiempo para construir sus propias rutinas, conocer gente y descubrir la ciudad en la que va a vivir.
Una pregunta tan sencilla como «¿cómo estás viviendo esta experiencia?» puede aportar más información que centrarse exclusivamente en las notas o en si ha ido bien el primer día de clase.
Las primeras semanas son precisamente el momento en el que comienza a construir su nueva vida.Cuando un estudiante se marcha fuera, el cambio no se produce únicamente en las aulas.
Para muchos, es la primera experiencia lejos de su familia y supone aprender a organizar comidas, horarios, estudios, descanso, desplazamientos y relaciones sociales.
También el lugar en el que vive puede formar parte de ese proceso. «No se trata simplemente de encontrar una habitación, sino de elegir el entorno en el que el estudiante va a vivir durante una etapa muy importante de su vida», apunta Muñoz.
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