El regreso de Alcaraz y las rutinas olvidadas: confusión en el calentamiento, "muchos nervios" y un vendaje oculto
El español reconoce que aún debe recuperar el ritmo de competición, ha perdido velocidad con el saque y mantiene protegida la muñeca derecha
Carlos Alcaraz no se acordaba de nada. ¿Qué hacía antes de los partidos? ¿Qué hacía después? Sus rutinas, aquellos movimientos que durante años había ejecutado sin pensar, habían desaparecido a lo largo de sus cuatro meses de baja. Cuando este lunes se despertó en el Lotte New York Palace de Manhattan sólo sabía que tenía que jugar un partido unas horas más tarde, la primera ronda del US Open, pero apenas recordaba ya todo lo que eso conllevaba.
«Ha sido un día difícil, la verdad. Un día bonito, pero difícil. Me he despertado muy nervioso, mucho más de lo normal. Pensaba que por fin iba a hacerlo, que iba a competir otra vez. Pero había olvidado qué se siente, no sabía qué iba a pasar. De hecho, he empezado a calentar y no recordaba qué hacer en el calentamiento», admitía en los pasillos de la Arthur Ashe después de su victoria ante el ruso Roman Safiullin , por un triple 6-4 y con otra muestra de su falta de rodaje.
En los últimos años, al acabar los encuentros, siempre hacía lo mismo: 15 minutos de bicicleta, un rato de charla con su equipo, una ducha y, después, ya vestido de calle y más relajado, su aparición ante los medios de comunicación. Este lunes, en cambio, salió directamente de la pista a la rueda de prensa, todavía con el chándal de juego, sin tiempo siquiera para desestresarse. «Necesito recuperar el ritmo de competición. Para mí es lo más importante. He jugado a buen nivel, pero tengo que volver a lidiar con todo, a controlarlo todo. Eso me hará mejorar mi tenis», reconocía.
Porque el regreso para Alcaraz no consiste únicamente en volver a golpear una pelota después de cuatro meses. También significa recuperar todos esos pequeños automatismos que acompañan a un tenista desde que se levanta hasta que termina un partido. Volver a recordar qué hacer antes, durante y después. Volver a competir sin tener que pensar en cómo se compite.
Ante Safiullin quedó claro que el dolor en su muñeca derecha ha desaparecido -"no siento nada, estoy totalmente libre de dolor"-, pero también que le queda para recuperar su mejor versión. Si su derecha ya corre con potencia y su revés sigue martillando, su saque está lejos de lo que fue. En su larga baja ha perdido unos 20 kilómetros por hora de velocidad y los necesitará en sus próximos partidos, desde la segunda ronda ante el portugués Jaime Faria del miércoles.
"Es el golpe con el que estoy sufriendo más. La velocidad a veces no es tan importante porque a algunos rivales les cuesta devolver golpes más lentos, puedo ser más táctico, pero tengo que mejorar. Intentaré hacerlo, pero sé que sufriré con ese golpe", admitía Alcaraz que al mismo tiempo reconocía que sigue jugando con la muñeca derecha vendada "por precaución". Luego se calza una malla protectora y una muñequera, pero el vendaje está ahí abajo y así será durante todo su tiempo en el US Open. La cautela sigue siendo una máxima, pero liberado de los nervios del regreso y en crecimiento cada día, quién sabe hasta dónde puede llegar Alcaraz.
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