Jorge Martínez: «La derrota de Roland Garros es la que más me ha dolido de mi carrera»
Jorge Martínez afronta una temporada especialmente significativa.
Después de una larga trayectoria en los banquillos del pádel profesional, el técnico madrileño ha anunciado que dejará de viajar por el circuito al término del curso.
Lo hará después de haber dirigido o acompañado algunos de los proyectos más importantes de las últimas décadas, desde las gemelas Sánchez Alayeto hasta la pareja formada por Juan Lebrón y Alejandro Galán, pasando por su actual etapa junto a Galán y Federico Chingotto.Una carrera estrechamente ligada también a M3, academia que ha crecido desde aquellas primeras instalaciones de cuatro pistas hasta convertirse en uno de los grandes centros de entrenamiento del pádel profesional.
Allí recibe a ABC para repasar su trayectoria, analizar la evolución de Galán y Chingotto, hablar de sus grandes rivales, Arturo Coello y Agustín Tapia, y explicar qué le espera cuando deje de recorrer el mundo como entrenador.—Conocí la academia M3 en sus inicios, cuando apenas tenía cuatro pistas. ¿Cómo han conseguido llegar hasta aquí?—Es fácil de explicar y, al mismo tiempo, no tan fácil.
En M3, los que la componemos siempre hemos tenido un sueño: tener una academia y ser la mejor academia del mundo.
Encontrar el momento justo y preciso para poder dar el salto no ha sido fácil.
Finalmente lo hemos dado y hemos tenido que trabajar mucho.
Son 20 pistas, es una instalación grande, tenemos muchos alumnos y mucha gente trabajando.
Creo que hemos conseguido hacer realidad un sueño que teníamos, pero lo mejor de todo es que pensamos que lo mejor está todavía por llegar.El entrenador posando con su pala en una de las pistas de la academia M3—En sus primeros años entrenó a las gemelas Sánchez Alayeto, una pareja que cambió en cierta medida la manera de jugar al pádel femenino. ¿Qué recuerda de aquella etapa?—Tengo un gratísimo recuerdo.
Vi evolucionar a unas jugadoras que tenían muchas condiciones, pero a las que todavía les faltaba pádel.
Cuando llegaron conmigo, por ejemplo, Majo le pegaba muy fuerte, pero no tenía un tiro intermedio ni una víbora.
Luego desarrolló una de las mejores víboras del circuito.Creo que dimos con unas jugadoras que tenían unas características físicas importantes, una mentalidad muy agresiva, una capacidad de trabajo infinita y una exigencia en el entrenamiento siempre muy alta.
Conseguimos canalizar todas esas cosas y darles herramientas que les hacían jugar de una manera diferente.
Cuando las gemelas empezaron a apretar más la pelota, a ser más intensas y físicamente más potentes, generaron una diferencia que el resto de jugadoras empezó después a incorporar a su juego.—Ellas procedían del tenis y usted siempre ha prestado mucha atención a los aspectos técnicos de ese deporte.
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