Osteria Condal convierte su cocina abierta en una ópera culinaria en el Paralelo
Un ballet de quince cocineros opera a la vista de los comensales que se sientan en la barra de Osteria Condal.
Bajo la dirección de Andrea Fiori, que a sus 27 años procede de Lasarte y luego estuvo en Da Vittorio en Shanghai, cada pase se prepara y se termina ante el público, en una cocina abierta que convierte el servicio en una suerte de ópera culinaria.
La dirección gastronómica corresponde a Paolo Casagrande, chef de Lasarte , el restaurante barcelonés con tres estrellas Michelin de Martín Berasategui.El restaurante abrió sus puertas el 23 de julio en la barcelonesa avenida del Paralelo, 164, en el mismo espacio de la esquina que ocupó Teatro.
El proyecto, impulsado por Grupo Orobianco, celebró su inauguración oficial el 15 de septiembre .
La propuesta traslada a Barcelona una interpretación contemporánea de la osteria italiana como un lugar informal y acogedor, con la cultura italiana como punto de partida, pero abierto a la identidad local y a otras cocinas mediterráneas. «Queremos que la gente venga a disfrutar, a compartir y a sentirse cómoda, y que encuentre en cada visita una experiencia diferente», explicó Casagrande durante la inauguración.
Inna Skriábina, consejera delegada de Grupo Orobianco, señaló por su parte que el proyecto permite al grupo crecer en Barcelona con una personalidad propia, vinculada a sus raíces italianas y mediterráneas.El recorrido del menú ParaleloLa experiencia más extensa se articula en torno al menú degustación Paralelo, que propone diez pases , además de prepostre y postre, por 90 euros.
La secuencia arranca con una panzanella de temporada, una suerte de gazpacho sin licuar, elaborado con tropezones de tomate cherry, pepino, cebolla encurtida y pan aliñado y coronada por una espuma de jalapeño y albahaca.Entre los primeros bocados del menú Paralelo hay una hoja de colinabo con crema de aguacate, remolachas encurtidas, zanahoria fermentada y brotes; una tartaleta de gamba cruda con mató ahumado, polvo de tomate y mayonesa hecha con las cabezas del crustáceo, y una pizzeta cuya base crujiente se cubre con burrata, tomate cherry, aceituna kalamata y pesto de nueces y cacahuetes.La siguiente tanda combina un carpaccio de presa ibérica con calabacín, algas y una mayonesa de avellanas, que se acompaña de un caldo de setas; un supplì de inspiración romana, una croqueta rellena de arroz con bogavante y mozzarella , y un calamar relleno de butifarra, con tomate seco, aceituna kalamata y una reducción de sus propios jugos.La fregola marinera recuerda a un suquet , pero incorpora la pasta italiana de sémola a la sardina, almejas, mejillones, pulpo y cabracho.
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