Estados Unidos externaliza las deportaciones: de México a Guatemala y de Venezuela a Liberia
Estados Unidos lleva meses expandiendo su política migratoria mucho más allá de la frontera con México. Ya no se trata únicamente de aumentar las detenciones o acelerar las expulsiones, sino de construir una red internacional de países dispuestos a recibir deportados que no necesariamente son ciudadanos suyos . Guatemala, Honduras, Liberia, Ghana o Sierra Leona aparecen, con situaciones jurídicas distintas, en una estrategia con la que la Administración de Donald Trump pretende ampliar las posibilidades de expulsión y dificultar el regreso de quienes han sido deportados.
El último dato ayuda a entender la dimensión de ese cambio. Durante 2026, Estados Unidos ha enviado a Guatemala a alrededor de 2.300 ciudadanos mexicanos , según confirmó el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo , en una información recogida esta semana por Reuters . Los mexicanos llegan en vuelos que transportan también a ciudadanos guatemaltecos deportados y son trasladados posteriormente a su país, generalmente en menos de 24 horas.
La singularidad resulta evidente: México acepta habitualmente a sus propios ciudadanos deportados desde Estados Unidos , por lo que no existe, en principio, la dificultad diplomática que puede aparecer con otros países que se niegan a recibir determinados retornos. El Gobierno mexicano, de hecho, ha comunicado a Washington su rechazo a que sus nacionales sean enviados primero a Guatemala u Honduras y ha reivindicado su derecho a regresar directamente a territorio mexicano.
La Administración Trump no ha ofrecido una explicación detallada de por qué utiliza esta ruta para ciudadanos mexicanos. El Departamento de Estado se ha limitado a defender la aplicación de la política migratoria presidencial. Expertos consultados por Reuters apuntan a una interpretación: trasladar a los deportados más al sur puede dificultar y encarecer un eventual intento de volver a entrar irregularmente en Estados Unidos .
El caso muestra además que no todas las llamadas deportaciones a terceros países funcionan de la misma manera. Guatemala sostiene que no se ha convertido mediante este procedimiento en un destino definitivo de los mexicanos. Arévalo insiste en que están en tránsito y que son conducidos a México en aproximadamente un día, con los gastos cubiertos por México o Estados Unidos.
La práctica, sin embargo, introduce un elemento nuevo en el sistema. Associated Press señala que más de 2.300 mexicanos han pasado por Guatemala y decenas por Honduras durante este año, frente a un modelo anterior en el que la inmensa mayoría eran deportados directamente a México.
Para organizaciones como Human Rights First , la incertidumbre sobre el destino final se ha convertido además en una herramienta disuasoria. La organización sostiene que desde mayo Estados Unidos viene enviando sistemáticamente a ciudadanos mexicanos a Guatemala y Honduras. La lógica ya no sería únicamente sacar del país a quien carece de permiso para permanecer en él, sino elevar el coste personal y geográfico de una eventual vuelta.
El siguiente paso de esta política está a miles de kilómetros de la frontera estadounidense.
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