«El alzhéimer es como un duelo presente, no puedes contarle las cosas como antes»
En los hospitales de Sevilla se atiende cada año a más de 4.500 pacientes de alzhéimer.
Son 4.500 familias que deben aprender a convivir con una enfermedad degenerativa que exige aprendizaje, paciencia y resiliencia ante el implacable avance de una dolencia que acaba derivando en la muerte.
Durante ese proceso, los cuidadores afrontan un aprendizaje que no siempre llega a tiempo, cargado de culpa y desconocimiento, y que hace necesario el apoyo de profesionales.En Sevilla existen varias asociaciones que acompañan, aconsejan y asisten a pacientes y familiares, una labor fundamental cuando el cuidador se asoma al abismo de lo desconocido; cuando el hijo, la hija, el nieto o el hermano debe empezar a asumir que la persona que tiene delante sigue siendo la misma, pero que la relación que mantenía con ella ya no volverá a ser igual.Sonia Vallejo conoce bien ese proceso.
Su madre, Sagrario, falleció hace apenas dos meses después de convivir durante años con la enfermedad.
Los primeros síntomas habían aparecido cuando Sagrario todavía vivía sola en Palencia. «El manejo del dinero se volvió descontrolado, creíamos que era por su reciente divorcio, pero también comenzó a decir cosas que no eran reales.
De vez en cuando decía 'hija, ¿ qué me pasa en la cabeza? ' Ella no fue consciente de su enfermedad», comenta Sonia.
Sin embargo, su familia tenía que empezar a tomar decisiones que, hasta entonces, parecían impensables.
Sonia se llevó a su madre desde Palencia a su casa de Sevilla, momento en el que empezaba una nueva etapa para ambas, no sin obstáculos. «Era escapista, quería irse a tomar café, no conocía los lugares menos Gelves, Simón Verde… ella lo que quería es hacer la vida de antes.
Quería volver a su casa».«Mi madre era escapista, quería volver a su vida de antes, volver a su casa» Sonia Vallejo Hija de una paciente con alzhéimerSonia decidió acudir a la AFA Aljarafe, una asociación que trabaja con pacientes de alzhéimer y sus familiares.
Allí los psicólogos le ayudaron a comprender varias cosas, a sacar una lección tan dura como necesaria: «Que ya no es tu madre.
Es como un duelo presente.
Está en casa, pero no puedes contarle las cosas como antes.
Y sabes que no puedes entrar en contradicción, aquí aprendí que no puedes contradecir a las personas.
Saber que no son ellas ya, y amoldarte a ellas».La madre de Sonia tenía acciones que chocaban con la normalidad.
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