La ciudad donde barrios enteros están excavados en la montaña: casas frescas que parecen desaparecer bajo tierra
Guadix es una de las ciudades más interesantes de la provincia de Granada, y lo es por muchos motivos: su historia, con vestigios de la época romana y sobre todo de la musulmana; su patrimonio, traducido en numerosas casas señoriales construidas a partir del siglo XVI y presidido por su magnífica catedral, que combina los estilos gótico tardío, renacentista y barroco; su gastronomía, rica y contundente…Hay de todo, pero al viajero que llega de lejos le llama poderosamente la atención especialmente la existencia de más de dos mil casas construidas bajo tierra, edificaciones horadadas en el terreno arcilloso que predomina en la zona.
Son sus famosas casas-cueva, que en su día sirvieron de refugio, ahora son domicilios particulares de muchos habitantes y, de un tiempo a esta parte, uno de los principales reclamos turísticos de la localidad accitana. ¿Es angustioso vivir en una casa-cueva, da claustrofobia? Puede que hace mil años sí, pero ahora son lugares donde se está muy a gusto porque se hacen en emplazamientos más amplios, buscando el confort de los habitantes.
Y tienen una ventaja que se observa, y desde luego se agradece, durante todo el año: la temperatura, allí dentro, es casi constante y se sitúa en torno a los veinte grados .
No se pasa calor en verano ni frío en invierno.
La mayoría se ubican en un barrio que se llama precisamente Barrio de las Cuevas, en sitios donde, como subraya el ayuntamiento en un texto promocional, «La tierra te abraza».
Arquitectónicamente son muy parecidas entre sí.
La fachada principal (mejor decir única) está encalada y es prácticamente lo único que queda a la vista.
Eso, y la chimenea en la parte superior.Dentro pueden tener varias estancias, que reciben aire del exterior precisamente a través de esa chimenea y de pequeños respiraderos que se colocan en los extremos para que se genere un flujo de aire, una corriente que permite la ventilación.
De esa forma entra el aire, pero no el calor ni el frío.En el Barrio de las Cuevas se concentran hasta dos mil de esas peculiares viviendas G.
OrtegaEl tamaño, obviamente, varía.
Hay cuevas para una familia pequeña y otras con varios dormitorios y cuartos ode baño, pensadas precisamente para que las compartan grupos de viajeros.
Normalmente son de estilo rústico y las más golosas tienen todo tipo de comodidades, incluida una piscina exterior.
Quienes han estado coinciden en que no son en absoluto claustrofóbicas.Las hay de diversos tipos, los precios también varían.
Es cuestión de buscar en las numerosas páginas web dedicadas a este tipo de alojamientos, pero, por poner algún ejemplo, una cueva con un dormitorio, cocina, baño y salón, ideal para una pareja, se ofrece en el mes de septiembre a 66 euros por noche.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.