Se llama Iyana Martín y ya juega en presente
Antes de llegar a Alemania, llamar promesa a Iyana Martín era lo más razonable.
Apenas cuenta con experiencia en la élite absoluta.
A sus 20 años, aún no ha debutado en la WNBA e incluso sopesa la opción de darse un año más en el baloncesto europeo para continuar con su progresión.
La ovetense, sin embargo, aprovechó como la que más su participación en el Mundial para grabar con fuego su nombre en el imaginario de todo un país.
Una jugadora que amenazaba con colarse entre las grandes, pero no tan rápido.
Y mucho menos en un torneo como este.
Un motivo de peso para ser optimista con una Selección que invita a soñar.
España regresó este domingo al podio de una Copa del Mundo ocho años después de su último bronce y lo hizo con Martín convertida en una de sus principales referencias.
El 81-58 frente a Alemania en el partido por el tercer puesto puso el broche a un campeonato en el que la asturiana trasladó al máximo nivel absoluto todo lo que llevaba años mostrando en categorías inferiores.
Con 20 años y en su primera participación mundialista con la selección absoluta, Martín promedió 17,5 puntos, 4,2 asistencias, 3,3 rebotes y 2,2 robos por encuentro, liderando a España en anotación, asistencias y recuperaciones.
Su rendimiento le valió el premio de Rising Star, que distingue a la mejor jugadora joven del campeonato, y un puesto en el quinteto ideal del Mundial.
España la necesitó y a la ovetense convivió a la perfección con la responsabilidad.
Rompiendo barreras La irrupción de Martín puede ser inesperada para los que no hayan seguido su recorrido en las categorías de formación.
Las voces más expertas del basket FIBA llevan situándola años entre las jugadoras más destacadas de su generación y sus resultados en las inferiores anticipaban, de cierta manera, un impacto considerable, pero no de tal tamaño.
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