Las secuelas neurológicas llevan al TSJ a mantener la incapacidad absoluta de una auxiliar de enfermería
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha confirmado la incapacidad permanente absoluta de una auxiliar de enfermería de 40 años y ha rechazado la revisión que había rebajado su grado a incapacidad permanente total.
La resolución mantiene para la trabajadora el derecho a percibir una pensión vitalicia equivalente al 100 por cien de su base reguladora, fijada en 1.230,95 euros mensuales.La mujer había sido declarada en situación de incapacidad permanente absoluta el 22 de febrero de 2022, después de sufrir una hemorragia intracerebral espontánea durante su gestación, además de otras patologías asociadas.
Posteriormente, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) inició de oficio un expediente de revisión de grado.En enero de 2024, tras los informes médicos correspondientes, se propuso modificar su situación a una incapacidad permanente total.
La nueva prestación quedó fijada en el 55 por ciento de la base reguladora de 1.230,95 euros mensuales, con efectos desde el 1 de marzo de 2024.
Tras ser desestimada la reclamación previa presentada por la trabajadora, esta acudió a los tribunales para solicitar que se mantuviera el grado de incapacidad absoluta.La mujer alegó que continuaba padeciendo diversas limitaciones orgánicas y funcionales, además de cefaleas, mareos y secuelas neurológicas y emocionales relevantes.Por su parte, la entidad gestora defendió que las dolencias se encontraban estabilizadas y que, aunque impedían a la trabajadora ejercer su profesión habitual de auxiliar de enfermería, no le impedían desarrollar otras actividades laborales.
Por ello, consideraba que el grado correspondiente era el de incapacidad permanente total.El tribunal avala la pensiónLos magistrados señalan que, para resolver la revisión, es necesario comparar el estado de la trabajadora cuando se le reconoció inicialmente la incapacidad permanente absoluta con el que presentaba cuando se acordó su revisión.
El objetivo es determinar si realmente se había producido una mejoría y si esta había reducido o eliminado las limitaciones que justificaron la incapacidad inicial.Según los hechos probados recogidos en la resolución, cuando se reconoció la incapacidad absoluta, la trabajadora presentaba una hemorragia intracerebral, un microaneurisma y una malformación arteriovenosa pendiente de cirugía.Posteriormente, el equipo de Valoración de Incapacidades propuso rebajar el grado a incapacidad permanente total atendiendo a determinadas limitaciones físicas .
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