«Invito a los padres a calcular las horas netas que tienen para educar a sus hijos desde que nacen hasta los 12 años»
Para Nora Kurtin, fundadora de Sapos y Princesas, hay una etapa que ha quedado algo desatendida en las obras sobre crianza publicadas en los últimos tiempos.
Se refiere esta profesional a la preadolescencia , ese momento a veces indefinido en el que los niños empiezan a dejar atrás la infancia y a dar sus primeros pasos hacia la vida adulta.
Es este momento vital en el que ha querido centrarse en su flamante obra: ' No porque te quiero '.
En estas páginas pone el foco en unos años que, a su juicio, «tenemos que acompañar sin dramatismos, intentar entender antes de reaccionar, y poner palabras donde a veces solo hay intuición… o miedo», reconoce.Su propuesta parte de una idea esencial: los padres necesitan «seguir siendo ese puerto seguro al que sus hijos puedan regresar, aunque cada vez reclaman más independencia».
La comunicación y también la coherencia son, para ella, la clave.¿Por qué ha escrito ahora un libro sobre la preadolescencia?Sinceramente, pienso que es una etapa menos contemplada que otras.
Existe mucha literatura sobre los primeros años de crianza y también sobre la adolescencia, pero quizá se ha prestado menos atención a esos años intermedios, que son fundamentales porque es cuando los niños dejan de ser niños y empiezan a dar sus primeros pasos hacia la vida adulta, a definir quiénes serán en el mañana.
Además, mi experiencia me dice que cada vez se adelanta más la aparición de determinados comportamientos adolescentes.
Dependiendo del niño y de la familia, empiezan antes los primeros síntomas de esa adolescencia y los padres muchas veces no sabemos cómo reaccionar.
El libro pretende, precisamente, acompañar a esos padres que empiezan a mirar a sus hijos y sienten que ya no los reconocen: hijos que cierran la puerta de su habitación, que empiezan a decir a sus padres que 'no saben nada' o cuestionan todo lo que hacen.Muchas veces parece que a los padres se les olvida que también pasaron por esa etapa.Sí.
Se nos olvida.
Pero aquí los padres son adultos.
Por eso tenemos que entender que, si nosotros estamos confundidos ante lo que les ocurre, ellos lo están todavía más.
Están atravesando cambios físicos y hormonales que, encima, pueden producirse a un ritmo diferente al de sus compañeros.
Esto se ve especialmente en las niñas.
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