Nombres nuevos, comportamientos viejos
Las personas, los seres humanos en general, somos especialistas en cambiar de nombre a las cosas para que volvamos a prestar atención.
De hecho, han tenido que llegar un manojo de influencers para decirnos que lo que está de moda es farmear aura .
Ya solo el verbo farmear debería estar prohibido.
Tiene un sonido bastante molesto y en cierto modo me pide que signifique algo relacionado con la granja.
Farmear podría ser ordeñar y después llevar la leche a los vecinos, segar el prado o incluso cambiar las camas de paja de las cuadras de los caballos.
Farmear está más cerca de una vaca charolesa que de algo relacionado con brillar, pero bueno, hagamos caso omiso a lo que nos pide el sentido común y tratemos de afrontar este nuevo concepto de 'farmear aura' que tanto nos ha invadido en verano.
La RAE admite 'Farmear' como un neologismo formado al añadir la terminación española –ear, a la voz inglesa farm (granja o cultivar), así que no parece que vaya muy alejado de lo que os decía de sacar leche a la vaca.
Pero al añadirle lo del 'aura' la cosa se pone brillante, porque la RAE habla de un viento suave, un halo de energía o la presencia y carisma de una persona.
Así que ya tenemos desgranado el concepto de cultivar el carisma de una persona como definición de farmear aura.
La humanidad lleva varios miles de años haciendo esto y ha tenido que llegar TikTok para explicárnoslo.
Porque farmear aura consiste básicamente en hacer algo que provoque en los demás la impresión de que uno tiene bastante más mundo del que realmente tiene.
Aquí conviene comportarse con naturalidad, aunque la naturalidad requiera tres cuartos de hora de preparación.
Unas gafas determinadas, un libro cuidadosamente elegido, una manera de pedir el café o un silencio oportuno con cara de interesante mirando al infinito.
Hay personas que farmean aura por defecto.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.