Vuelta al cole: un pediatra comparte las claves para que los niños se adapten mejor al nuevo curso
Empezar un colegio nuevo, estrenar etapa educativa, cambiar de profesores o simplemente volver a la rutina tras semanas de vacaciones son situaciones que suelen remover muchas emociones en los niños.
A la ilusión por reencontrarse con los amigos se suman la curiosidad por lo que está por venir, los nervios propios de los cambios y, en algunos casos, la tristeza por dejar atrás el verano.
De hecho, aproximadamente uno de cada tres niños puede presentar ansiedad, cansancio, irritabilidad, apatía, falta de atención o incluso molestias físicas -como dolor abdominal o vómitos- durante este periodo de adaptación, conocido como síndrome postvacacional.
La vuelta al cole es inevitable, pero una buena planificación puede hacer que esta transición resulte mucho más sencilla tanto para los niños como para sus familias.
Para facilitarla, el Dr.
Luis Sancho, jefe del Servicio de Pediatría de Hospital Quirónsalud Sur hace hincapié en que la actitud de los padres, en primer lugar, es primordial para la tranquilidad de los más pequeños: "Si los padres se muestran confiados, optimistas y alegres ante la vuelta al trabajo, es mucho más probable que sus hijos los imiten y encaren el curso con el mismo adecuado estado emocional".
Recuperar la rutina de forma progresiva Más allá del estado emocional, recuperar poco a poco las rutinas también ayuda a que el cambio no resulte tan brusco.
Tal como indica el jefe del Servicio de Pediatría de Hospital Quirónsalud Sur, uno de los aspectos más importantes es volver poco a poco a las actividades y horarios habituales, sin esperar al último momento, pero sin adelantar excesivamente la puesta en práctica de estas medidas.
"Puede ser útil comenzar progresivamente una semana antes de empezar el colegio", recomienda el pediatra.
Para conseguirlo, aconseja adelantar progresivamente la hora de acostarse y levantarse , así como adaptar también los horarios de las comidas, incluidos los fines de semana.
Antes de dormir, actividades relajantes como un baño, escuchar música suave o leer un cuento pueden favorecer un descanso suficiente.
"También puede ayudar que una semana antes del inicio del curso se sienten un rato cada día más prolongado a medida que se acerque el comienzo de las clases (hasta un máximo de 1 hora al día y en función de la edad), a leer o recordar algunos conocimientos del curso anterior", explica.
Y otra recomendación del especialista que puede ser muy útil es, en la medida de lo posible , favorecer el reencuentro con algunos compañeros antes del inicio del curso; recuperar juegos y volver a compartir tiempo con ellos puede facilitar la adaptación a la rutina escolar.
En el caso de que el niño vaya a cambiar de centro, el Dr.
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