El sorprendente hallazgo que podría explicar por qué existe la vida
El Universo parece diseñado para la vida .
Es una idea que se ha repetido muchas veces, y no faltan motivos para que los físicos se hayan detenido a menudo a considerarla.
Las estrellas brillan durante miles de millones de años, fabrican los elementos químicos necesarios para formar planetas y, al morir, los dispersan por el espacio.
Y en algunos de esos mundos, al menos en uno que sepamos, la materia termina organizándose hasta dar lugar a seres vivos capaces de preguntarse por qué existe todo lo demás.Pero ¿y si las cosas hubieran sido ligeramente distintas? Si algunas de las constantes fundamentales de la naturaleza tuvieran otros valores, el Universo podría haber resultado radicalmente diferente.
Quizá no habría estrellas duraderas, los núcleos atómicos no serían estables o la química necesaria para la vida no habría podido desarrollarse.Los ejemplos abundan .
La carga eléctrica del electrón, las masas de las partículas elementales y la intensidad de las fuerzas que actúan entre ellas determinan cómo se forman los átomos y cómo se enlazan para construir moléculas.
La gravedad, por su parte, permite que la materia se concentre hasta formar estrellas y galaxias.
Y la expansión del propio cosmos depende de parámetros que condicionan cuánto tiempo tienen esas estructuras para aparecer y evolucionar.Uno de los ejemplos más conocidos es la producción de carbono en el interior de las estrellas.
Para que tres núcleos de helio terminen formando un núcleo de carbono, la naturaleza aprovecha una configuración energética muy particular del carbono-12, conocida como 'estado de Hoyle'.
Cualquier mínimo cambio en las propiedades de las partículas y en las fuerzas nucleares modificaría esa reacción, alteraría la producción estelar de carbono y oxígeno y cambiaría, por tanto, la historia de la vida en la Tierra.Problemas como este llevan décadas alimentando el debate sobre el llamado 'ajuste fino' de las constantes físicas.
Pero existe una dificultad, y es que todavía no sabemos por qué esas constantes tienen los valores tienen, ni tampoco hasta qué punto el cambio de esos valores seguiría permitiendo la aparición de estructuras complejas .Ahora, una nueva pieza se ha sumado al rompecabezas.
Y tiene que ver con algo aparentemente mucho menos grandioso que las galaxias o las estrellas: la facilidad con la que fluye el agua.De las estrellas al interior de la célulaEn agosto de 2023, el físico Kostya Trachenko, de la Universidad Queen Mary de Londres, publicó en ' Science Advances ' un trabajo que ampliaba el debate sobre el ajuste fino hacia un territorio que hasta entonces había recibido menos atención: la física de los líquidos y su papel en los procesos biológicos.La idea central es sencilla de entender, aunque sus implicaciones son profundas.
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