Jesús Fernando, agricultor de Valladolid: «Cada hectárea me cuesta unos 14.000 euros. Da miedo hasta llenar el depósito del tractor»
España es en estos momentos un gran nido de problemas.
Y muchos relacionados con un factor común: la subida de precios.
Uno de los que más preocupa en estos momentos a los españoles es la subida del precio de los combustibles.
Cada día que se acude a la gasolinera, el litro de gasolina o de diésel está más caro y en muchos centros de repostaje ya supera los 2 euros.Si esto tiene una afectación brutal para el ciudadano medio, más aún se produce en sectores como el campo, el cual necesita este combustible para hacer funcionar la maquinaria con la que recolectan los productos que después compramos en el supermercado.
Por ello, estas subidas también repercuten a aquellos que no se dedican directamente a la agricultura.El precio del diésel ha subido un 70% en los últimos meses, principalmente por la crisis surgida con motivo de la guerra de Irán y las disputas entre países como Estados Unidos, Israel y el propio Irán que han involucrado a estados como Arabia Saudí o Rusia, ambos parte fundamental en el organigrama mundial de los combustibles.La mala noticia es que las ayudas puestas en marcha por el Gobierno solo cubren el 30% de las necesidades de la sociedad.
En estos momentos existe un complemento de 20 céntimos por litro de diésel que está previsto que termine el próximo 30 de septiembre.
Aunque se trabaja entre el Ejecutivo y sectores como el campo para la concesión de una prórroga.La subida de los combustibles ha originado un efecto dominó que suele derivar en que los productos del campo lleguen mucho más caros al supermercado, disparando la cesta de la compra.
Algunos como las legumbres verdes y los cítricos han subido un 15% desde el año pasado.
Aunque, por suerte, otros como la patata se mantienen.Los agricultores piden ayudaEn el programa 'Herrera en Cope' ha dado su versión de lo que está sucediendo Jesús Fernando García, un agricultor que justo estos días ha empezado la campaña se la recogida de la patata y que se encuentra ante la situación de casi no poder afrontar los costes de su trabajo.«Estamos con dos tractores y luego esto es una cadena porque son los camiones los que vienen a cargar también y se van a fábricas.
Es así: un no parar ahora de gasoil».Con la subida de precios del combustible, la rentabilidad se ha desplomado. «Ahora da miedo llenar el depósito.
Ahora mismo estoy con un Fendt 718 en el que caben perfectamente 250 litros.
Estamos hablando de unos 350 o 400 euros para llenar el depósito.
Antes nos movíamos en cantidades de unos 200 euros».«Es casi el doble.
Es algo exagerado.
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