Un agosto de pérdidas para el comercio de Ceuta: «Estoy facturando 40 euros al día cuanto antes hacía 700»
Recuerdan el mercado central de Ceuta el día de la avalancha migratoria.
Acudieron a él los comerciantes pero las puertas cerraron, a excepción de una, y nadie pensó que estuviera abierto.
Era indiferente, porque tampoco nadie se aventuró a un exterior abarrotado de desconocidos.
La misma sensación de soledad, de desierto, que aquel día padecieron, se perpetúa todavía ahora, cuando los comerciantes ceutís se preguntan dónde están las ayudas, el gobierno. «Son muchas las promesas que se ha llevado el viento.
Lo de darnos ayudas lo dicen verbal, para quedar bien, pero luego nadie viene a pedirte documentación para dártelas», narran los autónomos Bilal y su padre Abdelasis, en la pescadería que lleva su nombre.
Son muchos los empresarios que, desde principios de mes, se levantan cada mañana amenazados por la espada de Damocles, dedicando sudor y lágrimas a sacar adelante toda suerte de negocios.
Desde la playa de la Ribera, entre saludos a unos pocos niños que han acudido al campamento que todos los veranos organiza, Antonio Hidalgo sufre sus pérdidas.
Es presidente de la Asociación de Empresarios Turísticos de Ceuta, pero también autónomo, dueño de Kayak Ceuta, y vive de primera mano una profunda caída en sus ingresos: «Estoy haciendo al día 40 euros cuando antes facturaba alrededor de 700».
A sus cinco trabajadores, este mes tendrá que pagarles de su bolsillo.
De los 50 niños que podían albergar sus campamentos, en los días más bajos han entretenido solo a cuatro.
Y a los ceutís que buscan la desconexión en sus tablas de padel surf o piraguas, como forma de escapar de un tema que en la ciudad lo invade todo, les recomienda evitar ciertas zonas. «Una de las más bonitas es el Sarchal, pero los clientes me transmiten que los inmigrantes les insultan, tiran piedras o se lanzan para quitarles la embarcación, así que evitamos que la gente vaya para allá», cuenta, de quienes todavía resisten.Sufre también Pablo Guerra, empresario que gestiona el barco turístico de la ciudad, que subraya el papel fundamental de los propios habitantes de Ceuta para mantener a flote, aunque sea tirando de salvavidas, la economía del territorio. «Todavía hay algún que otro valiente que sigue adelante con sus planes para el verano», explica, al mismo tiempo que reconoce haber sufrido una caída del 60% en la facturación de lo que va de mes.
La situación le ha hecho tener que reducir las operaciones de la embarcación, que ha pasado de realizar siete salidas cada día a tres, además de hacer cambios en la plantilla dedicada al barco.
Patrones y marineros han sido desplazados a otras actividades del grupo empresarial.
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