De ganar dos plazas fijas al embargo de sus sueldos, el rocambolesco despido de dos trabajadoras de la Junta de Andalucía
Lidia Chacón y Ana María Morcillo han estado 16 y 14 años, respectivamente, prestando orientación laboral a parados en una oficina del Servicio Andaluz de Empleo (SAE).
Tras una larga trayectoria encadenando contratos de interinidad en la agencia pública autonómica, ambas lograron ganar dos plazas fijas presentándose a sendos concursos de méritos.
Pero la ironía de su historia es que la estabilidad laboral, lejos de tranquilizarlas, ha dado un vuelco de lo más amargo a sus vidas: de ser asesoras de empleo y convertirse en personal laboral fijo de la Junta de Andalucía , han pasado a estar en la calle, sin trabajo y con las cuentas bancarias embargadas tras exigirles la Administración la devolución de las nóminas abonadas desde que adjudicaron sus plazas hasta su cese.El conflicto tiene su origen en el complejo engranaje de los procesos de estabilización del empleo público temporal puestos en marcha por la Junta.
A finales de diciembre de 2022 se convocaron dos concursos de méritos (sin oposición) con dos días de diferencia: uno en la Administración General de la Junta (el 21 de diciembre) y otro específico para empleados del SAE (el 23 de diciembre del mismo año).
Las afectadas decidieron presentarse a ambos concursos para asegurar su futuro ante la profunda incertidumbre que les generaba el proceso del SAE después de que un juzgado de lo contencioso-administrativo en Sevilla anulara el sistema de baremación recogido en las bases de la convocatoria de la agencia dependiente de la Consejería de Empleo.
Dicha sentencia está recurrida y pendiente de la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).Como el procedimiento del SAE finalizó antes y sin saber aún si habían sido admitidas en el proceso de la Administración General que más les interesaba, el 31 de octubre de 2024 ambas empleadas suscribieron la conversión de su contrato temporal en fijo de la agencia dependiente de la Consejería de Empleo. « Si no firmaba, me veía en la calle después de 16 años de trabajo», se justifica Lidia Chacón.Un excedencia como detonanteEl problema estalló cuando Ana María Morcillo pidió una excedencia en la plaza que el SAE le había adjudicado en la oficina de Fuengirola (Málaga).
En ese momento saltaron las alarmas en la Administración.
La Junta no solo le denegó la excedencia, sino que anuló su primer nombramiento como laboral fija y la excluyó del segundo proceso selectivo.
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