Por qué el país más rico del mundo no puede defender sus infraestructuras vitales
El agua es una vulnerabilidad estratégica, un hecho que no es ninguna novedad para los mandos militares.
Cuando los ostrogodos quisieron paralizar Roma en el año 537, destruyeron sus acueductos.
Más recientemente, las infraestructuras hidráulicas han sido un objetivo importante en el conflicto de Estados Unidos con Irán, a pesar de que las leyes internacionales clasifican este tipo de ataques como posibles crímenes de guerra.
En marzo, Donald Trump amenazó con «destruir por completo… posiblemente todas» las instalaciones de desalinización de Irán, que son esenciales para la vida en las áridas provincias del sur del país.
Irán afirma que una de esas instalaciones fue bombardeada en la isla de Qeshm.
Bahréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos han sufrido ataques con misiles contra sus propias plantas de agua, que se presume que procedían de Irán.Por tanto, fue digno de mención, aunque no debería haber sido una sorpresa, que las propias instalaciones de agua de Estados Unidos fueran objeto de un ataque este verano.
El 27 de julio, Maple Plain, cerca de Mineápolis, declaró el estado de emergencia.
Ese mismo día, la Autoridad del Agua del condado de Clayton, en Georgia —que abastece a 300.000 personas al sur de Atlanta—, pidió a los usuarios que hirvieran el agua tras una caída de presión que provocó interrupciones en el suministro.
En total, los hackers se infiltraron en instalaciones de agua y aguas residuales de al menos siete estados estadounidenses; algunos informes sugieren que fueron más de 12.
Minnesota fue el estado más afectado, con 30 sistemas comunitarios de abastecimiento de agua afectados.
Las primeras evaluaciones de las autoridades estadounidenses apuntan a que los responsables son grupos alineados con Irán.Los ataques informáticos pueden interrumpir el suministro de agua y hacer que esta no sea apta para el consumo, aunque no se cree que ninguno de los recientes ataques lo haya provocado.
La cuestión es si los políticos tomarán, por fin, medidas para disuadir a los hackers antes de su próximo gran ataque.
El 13 de agosto, Amy Klobuchar y Adam Schiff, dos senadores demócratas, presentaron la Ley para dotar al agua de un escudo cibernético, que otorga más competencias a la Agencia de Protección Medioambiental (EPA).
Sin embargo, el 19 de agosto, las autoridades federales ya habían emitido una nueva advertencia: los hackers estaban intentando infiltrarse en dispositivos de Siemens utilizados en instalaciones de agua y otras infraestructuras críticas.the_economist_0770Como demuestra el último ataque, las plantas de tratamiento de agua no son la única infraestructura amenazada, si bien infiltrarse en ellas resulta especialmente fácil.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC Internacional.