Familias exigen un plan escolar ante una urgencia de vida o muerte: «Cada minuto cuenta»
Para las familias que tienen hijos con alergias que pueden derivar en una anafilaxia, que es una reacción alérgica potencialmente mortal que afecta a todo el cuerpo, «vivir es tener siempre la sensación de estar bajo la espada de Damocles ».
Cualquier error, cualquier despiste, puede evolucionar en minutos y desencadenar la muerte del menor.
Uno de los lugares más temidos para estos padres, mientras los niños son pequeños, es el colegio.
De hecho, según el dato que maneja Amapola Munuera, farmaceútica con un hijo polialérgico, una de cada cinco anafilaxias se produce en el entorno escolar y aproximadamente la mitad de las que ocurren allí corresponden al debut del niño con una reacción alérgica.
El objetivo de Munuera, formada en alergia alimentaria, y una de las cabezas visibles de la iniciativa ' Cada minuto cuenta' , es precisamente que se establezcan protocolos comunes en los centros educativos, independientemente de la comunidad en la que se resida porque «la seguridad de estos alumnos no debería depender del colegio que les haya correspondido, de la región en la que residan o del grado de conocimiento o la buena voluntad que tengan los profesionales del centro».
La información y formación, sostiene, debe llegar a todo el personal involucrado. «Cualquier niño con alergia alimentaria puede tener una anafilaxia, una situación de extrema gravedad que no siempre se ha presentado previamente y por este motivo quienes están a su alrededor tienen que saber identificar las posibles reacciones y sobre todo, como actuar», insiste.
A su juicio, esto es de vital importancia porque ir al colegio es obligatorio, no opcional, «como ir a cenar a un restaurante, a un campamento de verano o a una determinada actividad extraescolar.
A partir de los seis años no se puede evitar la escolarización», resume.Por eso esta madre, como una de las portavoces del manifiesto ' Cada minuto cuenta ', promovido por la Asociación de Personas Alérgicas a Alimentos y Látex ( Aepnaa ), reclama un protocolo común frente a la anafilaxia escolar .
La propuesta de dicha entidad plantea cinco grandes medidas: «Que cada alumno disponga de un plan individualizado; que existan protocolos de emergencia claros; que todo el personal del centro reciba formación; que haya adrenalina disponible en los colegios y que exista una coordinación efectiva entre las autoridades sanitarias y educativas».
Esta profesional sugiere que ese documento se debería consensuar entre la familia, el centro educativo y los profesionales sanitarios que atienden al niño, con participación de los alergólogos.
La formación, insiste, no debería limitarse a los profesores.
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