Carmona blinda su paisaje contra la proliferación de placas solares
La proliferación descontrolada de plantas fotovoltaicas y otras instalaciones energéticas ha levantado todo un debate público y político a cuenta de su impacto en los terrenos agrícolas y el paisaje de numerosos municipios.
Incluso los grupos ecologistas, firmes defensores de las energías renovables, piden que su desarrollo esté sujeto a instrumentos que puedan garantizar la protección efectiva del paisaje y del tejido productivo tradicional.En este escenario, el Ayuntamiento de Carmona , gobernado por Juan Ávila, aprobaba el pasado mes de julio el documento definitivo de una modificación de su Plan General de Ordenación Urbana, el PGOU, para implantar condiciones y límites a la instalación de estructuras de energías renovables , especialmente en su espectacular Vega, el escarpe de Los Alcores y el corredor del río Corbones.
No en vano, el paisaje agrario de Carmona y Los Alcores figura en el Registro de Paisajes de Interés Cultural de Andalucía como reconocimiento a sus valores naturales, económicos y culturales.La nueva normativa califica como suelo rústico preservado por ordenación territorial y urbanística tres zonas concretas, que son el escarpe de Los Alcores , hasta cuyo borde se extiende el casco histórico del municipio; las terrazas del Guadalquivir en la zona norte del término municipal las vegas al suroeste y el corredor del Corbones al sur; así como las terrazas del Guadalquivir al noroeste.Niveles de protecciónA partir de ahí, mediante esta modificación urbanística, como desgrana el Colegio Oficial de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de Sevilla en una circular, se restringe la implantación de nuevas instalaciones energéticas, aunque con distintos niveles de intensidad según cada sector, con la mayor protección en el caso de la cornisa de Los Alcores.
En este caso, las nuevas instalaciones energéticas no podrán superar los 250 metros cuadrados de ocupación , deberán separarse al menos 200 metros entre sí y no podrá existir una densidad superior a seis instalaciones por cada 12,5 hectáreas, siempre con un tope de siete metros de altura.En las terrazas del Guadalquivir, las campiñas, la Vega y el corredor del Río Cordones las instalaciones podrán alcanzar hasta 1.000 metros cuadrados, manteniendo el límite de siete metros de altura, aunque con una distancia mínima entre instalaciones de 400 metros y una densidad máxima de seis instalaciones por cada 50 hectáreas.
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