La izquierda vuelve al gobierno en Suecia, pero la mano dura con la inmigración seguirá
Dada la igualdad en la contienda, es posible que no se proclame al ganador hasta dentro de varios días, una vez que se hayan contabilizado todos los votos emitidos en el extranjero
El ascenso de la extrema derecha puede tener vuelta atrás. Las medidas que deja tras su paso por el poder, no. Esa era anoche la primera lección de las elecciones suecas. Según las proyecciones de la autoridad electoral, el bloque opositor de centroizquierda de Suecia obtendría una mayoría por tres escaños en las elecciones parlamentarias del domingo. El bloque, liderado por Magdalena Andersson, del Partido Socialdemócrata, conseguiría 176 escaños en el parlamento de 349, según las proyecciones de la agencia basadas en los votos de 6.273 de los 6.312 distritos electorales de Suecia. El bloque gobernante de derecha obtendría 173 escaños. La izquierda vuelve al gobierno pero la mano dura con la inmigración seguirá porque incluso la oposición ha copiado parte de las propuestas contra los inmigrantes que la ultraderecha ha dictado a la coalición conservadora hasta ahora en el poder.
Dada la igualdad en la contienda, es posible que no se proclame al ganador hasta dentro de varios días, una vez que se hayan contabilizado todos los votos emitidos en el extranjero. Los sondeos a pie de urna dibujaron inicialmente el regreso de los socialdemócratas tras cuatro años de Gobierno conservador sostenido desde fuera por Demócratas de Suecia. El avance del escrutinio redujo después aquella ventaja a un empate total con sólo un escaño de ventaja para el bloque de izquierdas en una noche de infarto. Al amanecer, sin embargo, la ventaja del bloque de izquierda parecía más clara.
El primer ministro Kristersson se había mantenido por detrás en las encuestas de opinión durante sus cuatro años en el cargo, pero había estado remontando en las últimas semanas de campaña. Esta nación nórdica de 10,6 millones de habitantes ha votado pensando más en la economía y menos en la inmigración. El retroceso de los ultras (que caen once diputados) tampoco borra su huella legislativa: su programa antiinmigración ha condicionado estos años al Ejecutivo de Ulf Kristersson y fue parcialmente asumido incluso por sectores de la izquierda, por lo que no se espera mucha apertura.
Con el 94% de los distritos contabilizados (6.273 de 6.626), la victoria parece en manos la coalición de izquierdas, aunque la mayoría absoluta está fijada en 175 diputados y la fotografía disponible a las seis de la mañana aún puede variar con los distritos restantes y las papeletas anticipadas y del extranjero pendientes de incorporación. Después del recuento preliminar realizado en los colegios electorales, las administraciones provinciales volverán a contar todos los votos para establecer el resultado definitivo.
Los socialdemócratas son la primera fuerza, con el 28,1%, pero perdían cerca de tres puntos. Demócratas de Suecia sufría un retroceso similar, cae hasta el 17,6% y cedía la segunda posición a los Moderados, que alcanzan el 19,9%. La mayor subida correspondía al Partido de la Izquierda, mientras los Verdes también avanzaban.
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