Violencia en nombre de Ceuta y un lenguaje político que aviva el fuego
Si la crisis de Ceuta se originó con una invasión marroquí y el Gobierno de Sánchez es complice de ella es cuestión de tiempo que la gente reaccione con violencia.
Al acusar al Gobierno, Vivas no descarta por completo que "la muerte de la ciudad" esté entre las opciones El audio que encendió la chispa y que acabó en agresión al coche de la diputada ceutí: “Apoyan a ETA” José María Figaredo, diputado de Vox, dijo en una entrevista televisiva que había que “cazar a los inmigrantes uno a uno”.
El alcance de las represalias se ha extendido en Ceuta y llega ahora a cualquiera que se solidarice con ellos o intente ayudarlos.
La agresión sufrida este domingo por la diputada ceutí Julia Ferreras, la abogada Sofía Cánovas y el activista Rafael Borrego por una turba enfurecida es una consecuencia previsible tras varias semanas de denuncias desde la derecha y la extrema derecha sobre la “invasión” de la ciudad.
No se tiene piedad con unos invasores y mucho menos con los que son catalogados de cómplices.
Ese lenguaje bélico ha impregnado las declaraciones de dirigentes del PP y Vox, que han terminado por ser indistinguibles.
En numerosas ocasiones, Santiago Abascal ha calificado lo ocurrido el 30 y 31 de julio como una invasión protagonizada por “hombres en edad militar llamados por el Gobierno corrupto de Sánchez para que asalten nuestras fronteras”.
La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo repitió ese mensaje al escribir que los que llegaron a Ceuta no son migrantes: “Son soldados.
Usan a las mujeres y los niños de atrezo”.
En una guerra, los soldados del otro lado son el enemigo y los que les ayudan, unos colaboracionistas que terminarán pagando el precio de la traición.
No es polarización, sino una acusación directa, una de las más graves que existen, desde la oposición contra el Gobierno, los partidos y los movimientos sociales que defienden los derechos que la ley reconoce a los migrantes.
Primero, fueron contra Borrego, que estaba solo esperando a que Ferreras lo recogiera en su coche cerca del puerto de Ceuta.
Después, se abalanzaron contra el vehículo.
Ferreras se identificó como diputada en varias ocasiones, pero no les sirvió de nada: “Hubo un momento en el que miré a Rafa y no le pude garantizar que pudiésemos salir de ahí.
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