Las manos que hacen hogar: Farcama vuelve a casa
Las golondrinas siempre vuelven a casa.
En Portugal , estas pequeñas aves de cerámica son mucho más que un elemento decorativo: simbolizan la familia, el amor, la buena suerte y el hogar.
Este año, en su 45ª edición, la Feria de Artesanía de Castilla-La Mancha (Farcama) también ha regresado al suyo.
Tras las obras de remodelación del Paseo de la Vega, la feria vuelve a este emblemático espacio de Toledo, donde las buenas temperaturas y el Puente del Pilar animan a numerosos visitantes a recorrer sus puestos.Entre el público, las miradas se detienen ante piezas de barro, madera, cuero, junco o paja.
Cada una encierra una historia y, en muchos casos, el recuerdo de quienes enseñaron un oficio que ha pasado de generación en generación.
Grecia y Portugal son este año los países invitados, pero junto a ellos llegan artesanos de otros territorios, como Belén, para demostrar que la artesanía es mucho más que un objeto: es cultura, identidad y una forma de vida .Cristina participa por primera vez en Farcama junto a otros cuatro artesanos portugueses procedentes de la zona de Ribatejo.
En su puesto se mezclan cerámica, junco, velas aromáticas, cuero y madera, además de los tradicionales leques, unos abanicos elaborados con paja. «Es la primera vez que venimos a Farcama y pienso que es muy bonito acá porque tiene mucha artesanía diferente», cuenta.Pero son sus coloridas golondrinas de cerámica las que más llaman la atención del público.
En Portugal son habituales en las casas y tienen un significado especial. « Simbolizan familia, amor, buena suerte, hogar », explica.
Unas piezas que, no son casualidad que Cristina las tenga entre sus piezas expuestas, ya que esta joven artesana heredó el oficio del barro de su abuelo. «Cuando necesito de algo, pienso en mi abuelo», relata con una sonrisa.A pocos metros del puesto de Cristina se encuentra Gloria y, al igual que las golondrinas, su historia representa el regreso.
Procedente de Belén, en Tierra Santa, participa por segundo año en Farcama junto a su prima, debido al «cariño» que recibieron del público el pasado en la feria.
Las dos artesanas trabajan exclusivamente la madera de olivo y forman parte de una cooperativa de Belén.
Explica que «en un momento especialmente complicado» para su ciudad, acudir a este tipo de ferias internacionales supone «una oportunidad para ayudar a mantener la actividad y preservar una tradición familiar».
En su puesto se encuentran cruces, rosarios, belenes, nacimientos y figuras religiosas, además de otras piezas y agua del río Jordán bendecida.Todo está elaborado con madera de olivo, siguiendo una tradición que Gloria ha heredado de sus antepasados. «Viene de nuestra generación, del padre, de los abuelos, de todos», afirma en un perfecto español.
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