Ceuta nos necesita
Estamos tan acostumbrados al ruido del agitprop que sorprende que esos mismos gritadores -tan valientes ellos allí donde sus derechos están garantizados y, sin embargo, tan cobardes y temerosos donde su integridad puede peligrar- callen tan clamorosamente por Ceuta pese a que ya hace un mes que deberían desgañitarse por los violados derechos básicos de los ceutíes.Toledo, que fue frontera durante siglos y sabe bien lo que cuesta sostener una muralla, no necesita que le expliquen que una puerta abierta treinta días no es un descuido: es una decisión.
Quien defiende su ciudad de quien no tiene derecho a ella actúa con coherencia.
Ceuta lleva casi un mes desbordada por una entrada masiva y no autorizada.
Si hubiera coherencia, el grito debería sonar atronador en toda España y no se escucha.
El silencio verdaderamente grave, sin embargo, no está en la calle (pues el pueblo ceutí y con él una aplastante mayoría del pueblo español claman, gritan y exigen medidas urgentes que no llegan) sino en el Gobierno presuntamente español.
Una sentencia del Supremo, mal explicada, sirvió de excusa para dejar al descubierto la inoperancia del presunto gobierno de España.
La barrera del Tarajal ha tardó casi veinte días en llegar.
Veinte días que sirvieron para confirmar la capacidad y la vocación de servicio de nuestros presuntos ministros: ninguna.
El ministro más activo en redes de toda la legislatura, capaz de discutir a diario hasta de un retraso de Cercanías, se limitó a felicitarse por la resolución ejemplar que, para el resto de españoles, es resolución de poco y ejemplar de nada.No hace falta acusar a nadie de nada.
Basta con poner los hechos sobre la mesa y a los responsables frente a su espejo.Comprobar que tu presunto gobierno antepone sus vacaciones a la defensa de los más elementales derechos de los ciudadanos españoles (y, sí, por supuesto, Ceuta es España desde siglos antes de que existiera Marruecos) es tan triste como inaceptable.Todo mi cariño y mi respeto para los ceutíes, que llevan ya demasiado tiempo sosteniendo con dignidad lo que al presunto gobierno de España le cuesta incluso mirar.
Ceuta es España.
Melilla es España.
Y también lo son sus peñones: Vélez de la Gomera, Alhucemas, las Chafarinas.
Quien ama de verdad a este país (y aquí no hay ideologías que valgan..!!) no puede permitirse un silencio más.
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