El Gobierno quiere normalizar Ceuta culpando a los ceutíes y al PP
Un país que no es capaz de defender sus fronteras es un Estado fallido. Y un Gobierno que se niega a dar las explicaciones pertinentes en el Parlamento incumple las reglas básicas de la democracia. La situación de Ceuta exige medidas urgentes para normalizar la situación de verdad.
Ya nos vamos acostumbrando a que el Gobierno nunca tenga la culpa de nada. Lleva años pasando que cada vez que hay una catástrofe, cada vez que hay accidentes o apagones, cada vez que se descubren casos flagrantes de corrupción, o cada vez que hay consecuencias negativas por sus decisiones, el Ejecutivo mira para otro lado y acaba buscando, y encontrando, culpables para evitar asumir sus responsabilidades. Y con la invasión de 80.000 inmigrantes a la ciudad autónoma de Ceuta está pasando lo mismo.
Tras unos días de estupor y de falta de respuesta efectiva, desde La Moncloa se dieron varias órdenes a sus ministros. La primera, defender la colaboración de Marruecos frente a la oleada orquestada de personas rompiendo la frontera con España, que lo es también de Europa. La segunda, asegurar que se estaba recuperando la normalidad con la vuelta a nuestro vecino del sur de una gran mayoría de los inmigrantes . Y la tercera, informar de que se pondrían todos los medios para que los ciudadanos ceutíes puedan vivir en paz.
Han pasado ya veinte días desde la invasión (¿por qué se insiste en llamar crisis migratoria a un ataque a la soberanía española?) y está más que demostrado que se trata de tres burdas mentiras.
Una campaña oficial acompañada de ministros que visitaban la ciudad tomada ( quedan casi 10.000 invasores deambulando por sus calles ) e intentaban cambiar el relato imperante de una pésima gestión oficial de la crisis. Y esta semana han iniciado la penúltima fase de su narrativa.
Las dos últimas ministras que han viajado a Ceuta, Mónica García y Elma Saiz (esta última, portavoz del Gobierno), han empezado a dejar caer que la culpa de que la crisis no llegue a su fin la tiene la mala gestión de su presidente, Juan Jesús Vivas y de los propios ciudadanos ceutíes, a los que llegan a calificar de xenófobos . Y, por supuesto, a la politización del conflicto por parte de los dirigentes del PP, que se dejan empujar por la extrema derecha de Vox. Además, insisten en que se avanza hacia la normalidad en la ciudad.
Seguro que estas afirmaciones han salido de las videoconferencias presididas por Pedro Sánchez desde sus bien merecidas vacaciones en el Palacio de la Mareta, en Lanzarote. Sus asesores llevan años explicándole que la manera de gestionar las crisis consiste en dominar el relato . Y para hacer frente al clamor general de la pésima gestión del conflicto, han decidido pasar al contraataque.
Pero los portavoces oficiales han dejado de tener credibilidad , porque no se han cumplido ninguna de las promesas realizadas por los sucesivos ministros enviados a la ciudad autónoma. Decían una cosa y hacían lo contrario, o directamente no hacían nada, mientras la situación se iba deteriorando día a día.
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