El pediatra José Luis Díaz tumba el gran mito de la guardería: «Un niño de 0 a 3 años no necesita hacer amigos»
El comienzo de septiembre marca el inicio del curso para miles de familias con niños pequeños.
Para muchos, es la primera vez que los hijos se separan de sus padres durante unas horas al día.
Esta nueva situación suele venir acompañada de lágrimas, rabietas en la puerta y ese remordimiento por dentro que hace que muchos padres se sientan culpables por dejarlos allí.Sin embargo, los médicos insisten en mandar un mensaje de calma.
El doctor José Luis Díaz , responsable de Pediatría en el Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar , explica que esa reacción de los niños es totalmente comprensible, ya que el pequeño entra en un sitio que no conoce, rodeado de personas extrañas y con horarios diferentes a los de su casa.
Llorar es solo su forma de expresar que se siente desorientado ante una novedad que todavía no entiende.Lejos de ser algo negativo, esta etapa aporta cosas muy buenas para su desarrollo .
Les ayuda a acostumbrarse a compartir espacio, a esperar su turno, a fijarse en lo que hacen otros niños, a comunicarse mejor y a resolver esos pequeños roces que surgen mientras juegan.Cómo se relacionan los niños a esta edadUno de los mayores agobios de los padres surge al comparar a su hijo con el resto de la clase.
A veces vemos a niños que parecen muy sueltos y a otros que prefieren quedarse a su aire con un juguete, lo que lleva a pensar si el pequeño tendrá problemas para relacionarse .Sobre esta preocupación, el doctor Díaz deja claro que entre los 0 y los 3 años no existe la necesidad de entablar amistades tal y como las entendemos los adultos.
A estas edades es completamente normal lo que se conoce como juego en paralelo .
Los niños pueden estar pegados el uno al otro, usando las mismas piezas o pinturas, pero cada uno metido en su propia actividad sin interactuar entre sí.Cada niño lleva su propio ritmo para ir abriéndose a los demás y eso forma parte de su proceso normal de crecimiento.
En casa se les puede acompañar leyéndoles cuentos, hablando con ellos sobre cómo se sienten o enseñándoles normas sencillas como compartir o pedir las cosas sin gritar, pero siempre sin presionarles ni exigirles que se relacionen como si fueran más mayores.Ideas para una despedida sin agobiosLa manera en que los adultos viven la entrada en la guardería o escuela infantil influye mucho en cómo la encajan los niños.
Ellos notan la preocupación de los padres enseguida, por lo que si nos ven sufrir o dudar en la puerta, asumirán que se están quedando en un sitio poco seguro.Para que este proceso sea lo más tranquilo posible, el pediatra aconseja poner en práctica algunas de estas pautas:Despedidas breves y claras: Lo mejor es darle un beso, decirle con tranquilidad que volveréis a por él en un rato y marcharte.
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