Un satélite ruso acecha a otro de EE UU durante días en una maniobra “sin precedentes”: un paso más hacia la guerra de las galaxias
El clima belicista que sobrevuela la geopolítica terrestre comienza a cristalizar en el espacio.
Hace unas semanas, EE UU reconoció por primera vez que tenía armas activas “en órbita”.
Y en los últimos días, Rusia también ha enseñado los dientes en el espacio al acosar al satélite Iceye-X36, un artefacto comercial de propiedad estadounidense que proporciona a Ucrania imágenes muy nítidas de los escenarios de la guerra que libra contra las tropas de Vladímir Putin.
El satélite ruso Kosmos-2612 comenzó a finales de septiembre una serie de sospechosas maniobras que culminaron el pasado 18 de octubre, acercándose hasta un punto de “extrema proximidad” mientras recorrían la Tierra a 540 kilómetros de altura, poniendo en peligro la integridad del artefacto.
Los especialistas en tráfico espacial consideran la persecución una maniobra de una agresividad inédita.
La sombra de los sabotajes que hoy recorre Europa también llega al espacio con un claro significado geopolítico: un satélite militar ruso se ha acercado extraordinariamente a un satélite comercial estadounidense que presta apoyo militar a Ucrania.
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