Rosa Montero: «Me interesa la autoficción, pero no puede ser lo único ni lo más valorado»
Al igual que Bruna Husky conoce la fecha de su muerte, Clarita Rincón tiene muy claro cuál será su último día en el banco Arteaga, un lugar en el que trabaja desde hace 30 años.
Ambos personajes pertenecen a Rosa Montero , una protagoniza su saga de ciencia ficción y la otra su más reciente novela.
El tiempo corre en contra de las dos, no así la fuerza que las anima.
La editorial Alfaguara acaba de publicar 'Un día en la vida de Clarita', un ejercicio de humor e ironía con el que Rosa Montero vuelve al ataque.
Clarita, una mujer de 65 años acostumbrada a pasar inadvertida, afronta su último día de trabajo antes de jubilarse.
Un suceso inesperado rompe la rutina y la obliga a descubrir una inteligencia y un arrojo que creía inexistentes.
Una especie de Gregorio Samsa que empieza en escarabajo y acaba en ser humano. «Me interesa cómo el poder se regocija en humillar a los desposeídos, algo que es aceptado en nuestra sociedad hasta el punto de convertirse en el motor del mundo.
Clarita es alguien distinto, que prefiere hacerse no notar porque justamente por eso la han machacado, hasta que sucede algo muy fuerte que hace que ella reaccione y por primera vez escoja actuar», explica la escritora.
En lugar de desquitarse con el prójimo, Clarita Rincón ejecuta su transformación a partir de una elección que lleva hasta sus últimas consecuencias: «ser una buena persona». 'Un día en la vida de Clarita' es la historia de una transformación. «Durante muchos años creí que escribía sobre perdedores y antihéroes, pero en realidad yo escribo de supervivientes.
Mis novelas son historias de supervivencia».
Y esta la que más. «Es un libro muy realista, pero por otro lado muy grotesco.
Cuenta cosas terroríficas como la destrucción de una persona por el abuso, y por otro lado, es el libro más humorístico que he hecho.
Es una novela muy intimista, muy existencial y muy de la aventura interior de una persona, que acaba en una aventura trepidante.
Es pura acción, una lucha de contrarios».Zorros y erizos Niña aventajada en un hogar humilde, Rosa Montero sabía leer a los tres años y a los cinco escribía.
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