Ceuta, antiejemplo de inmigración identitaria
En los momentos críticos que estamos viviendo en Ceuta , con los políticos y las instituciones perdiendo la partida frente a unos acontecimientos que evidencian la fragilidad de líderes que se autoproclamaban orgullosos dominadores de la fortuna, únicamente desde el respeto leal a los principios constitucionales y al consenso democrático que los fundamenta, se podrán encontrar soluciones que permitirían resolver satisfactoriamente el desafío.
La oleada de personas que huyen de la miseria para instalarse en las naciones más prósperas e intentar satisfacer sus necesidades vitales, es un problema común a Europa, no solo de España.
Lo que no quiere decir que nuestro caso sea el mismo, ni que sean iguales nuestras posibilidades de encaje de la situación, ni el manejo de su solución.
España, a diferencia del resto de nuestros socios comunitarios, tiene en la América que habla español y comparte nuestra cultura, una alternativa real para afrontar las necesidades de capital humano que acucian a las naciones democráticas .
Se trata de un reencuentro poblacional con nuestra propia sangre que resulta perfectamente integrable y que no genera rechazo identitario ni tensión colectiva.
Basta ver a los miles de colombianos, mexicanos, argentinos, chilenos, dominicanos … que prestan servicios en la sanidad, estudian en nuestras universidades, desarrollan tareas profesionales de todo tipo , trabajan en nuestros hogares para comprender que en España el problema del reemplazo demográfico está resuelto naturalmente sin desencadenar ningún conflicto identitario.
Estamos faltando al respeto a Marruecos José Antonio Zarzalejos Cuando el jueves comparezca Pedro Sánchez en el pleno del Congreso, todos nosotros, incluidos los ceutíes, seremos culpables de la invasión de la ciudad autónoma.
Y, además, habremos cometido el gravísimo error de faltar al respeto a Marruecos Es más, la necesidad de adecuar nuestro Estado y nuestros mecanismos a esa recepción debería ser un espléndido pretexto para acometer reformas que pongan nuestras estructuras en las mejores condiciones operativas y redunden en el reforzamiento de la estatalidad española .
Un Estado renovado y una sociedad más nutrida , y con mayor impulso vital y económico , permitiría afrontar con mejor decisión y seguridad los desafíos que enfrentamos , especialmente el problema de una inmigración identitariamente diferente y que nuestros vecinos comunitarios necesitan para que sus países funcionen.
Marruecos huele sangre Carlos Sánchez Como alguien ha escrito, un Estado no es más fuerte porque el Gobierno, este o aquel, sea más contundente, sino porque el parlamento lo arropa.
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