La trampa de Calipso en Ceuta
Anterior a la boga reciente de 'La Odisea' es el uso de la expresión «trampa de Calipso», en el lenguaje político, como metáfora referida a situaciones de cómoda dependencia que terminan paralizando a un actor.
La imagen se inspira en el pasaje homérico en que la ninfa Calipso retiene a Ulises mediante la seducción y una promesa de inmortalidad que le mantiene aislado, durante años, en el islote de Ogigia.
Esta expresión encajaría bien para describir una realidad de la que Europa ha despertado abruptamente.
Hoy quedan pocas dudas: la presión migratoria no es solo un fenómeno social, se ha convertido en un arma geopolítica, una herramienta de guerra híbrida.
Rusia induciendo crisis migratorias en Polonia y Lituania, Turquía facilitando el desbordamiento de las fronteras griega y búlgara, nos lo venían advirtiendo.
Hasta que Europa ha acabado por tomar conciencia de que, para garantizar su seguridad, debe recuperar el control de sus fronteras.
El Pacto de Migración y Asilo , y otras reformas más recientes, se orientan a facilitar a los Estados miembros la activación de políticas responsables: era imposible continuar externalizando el control de los flujos migratorios y, al mismo tiempo, predicar la 'autonomía estratégica' europea en otros terrenos.
La soberanía migratoria pasa por una estrecha solidaridad en la firmeza de todos los Estados de la Unión: diplomacia estratégica y no dependencia.
Lamentablemente, el Gobierno español quedó descolgado de esta posición común y ahora pagamos el precio: nuestra subordinación claudicante a Marruecos en el control fronterizo es una debilidad explotada que prolonga nuestra vulnerabilidad.La crisis de Ceuta nos ha sorprendido aislados, amodorrados en brazos de Calipso.
Y en el peor momento: precisamente cuando el valor geopolítico de los estrechos está alcanzando su máxima cotización histórica.
La lucha por Ormuz continúa mientras la guerra en Ucrania se cronifica, las alianzas occidentales convulsionan y la economía global se fractura con aranceles y sanciones.
No se vislumbra un equilibrio estable en un futuro próximo.
El orden posterior a la Guerra Fría se definía por la hegemonía y la integración.
Las alianzas amparadas por Estados Unidos proporcionaron estabilidad geopolítica.
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